sábado, septiembre 11, 2004

[3] Osho - Pensamientos Descarriados

Así com el arquero talla y pone sus flechas rectas, el maestro dirige sus pensamietnos descarriados.
Esta es una famosa parábola tibetana:Un hombre sirvió a un maestro durante muchísimos años. Su servicio no era puro; había en él una motivación. Quería que el maestro le diera un secreto. Había oído que el maestro tenía un secreto: cómo hacer milagros. Con este deseo oculto, el hombre servía al maestro cada día. Tenía miedo de hacer alguna mención sobre su motivo, pero el maestro lo observaba continuamente.
Un día el maestro le dijo: «Es mejor que, por favor, dejes hablar a tu mente, porque constantemente estoy viendo que hay un motivo en el servicio que haces para mí. No nace del amor, ciertamente no procede del amor. No veo nada de amor en ello y tampoco veo nada de humildad. Es una especie de soborno. Así que, por favor, cuéntame, ¿qué quieres?».El hombre había estado esperando esta oportunidad. Dijo: «Quiero el secreto de hacer milagros»El maestro contestó: «Entonces, ¿por qué has desperdiciado tanto tiempo? Podrías habérmelo dicho el mismo día que llegaste.Te has torturado a ti mismo y también me has torturado a mí, porque no me gusta que la gente que me rodea tenga motivo. Resulta horrible morarlos. Son básicamente avariciosos, y la avaricia los hace desagradables. El secreto es sencillo; ¿Por qué no me lo preguntaste el primer día?
Consiste en esto...». Escribió un pequeño mantra en un trozo de papel, solo tres líneas:«Buddham sharanam gachchhami. Sangaham sharanam gachchlami. Dhammam sharanam gachchhmi». Significa: «Me pongo a los pies de Buda, me pongo a los pies de la comuna de Buda, Me pongo a los pies de dhamma, la ley suprema».Y el maestro indicó al hombre: «Lleva este pequeño mantra contigo, repítelo cinco veces; solo cinco veces. Es un proceso simple. Solo tienes que recordar una condición mientras lo repites; date un baño, cierra la puerta, siéntate en silencio; y mientras lo repites, no pienses en monos».
El hombre replicó: «¿Qué tonterías estás diciendo? Para empezar, ¿por qué debería pensar en monos? ¡En toda mi vida he prestado ninguna atención a los monos!»El maestro contestó: «Tú decides, pero yo tengo que indicarte la condición. Así es como me dieron el mantra a mí, con esta condición. SI nunca has pensado en monos, mejor para ti. Ahora márchate a casa y, por favor, no vuelvas más.
Tienes el secreto y conoces la condición.Cumple la condición y tendrás poderes milagrosos, podrás hacer cualquier cosa que quieras: volar en el cielo, leer el pensamiento de las personas, materializar cosas, y así sucesivamente».El hombre corrió hacia su casa; hasta se olvidó de dar las gracias al maestro. Así es como funciona la avaricia; no conoce el agradecimiento, no conoce la gratitud.
La avaricia ignora por completo la gratitud; nunca se ha cruzado con ella. La avaricia es un ladrón y los ladrones no agradecen a la gente.El hombre salió corriendo, pero estaba muy desconcertado: ya en el camino a casa los monos empezaron a aparecer en su cabeza. Vio muchas clases de monos, pequeños y grandes, con boca roja y con boca negra, y estaba muy aturdido: «¿Que está pasando?».
De hecho, no pensaba en nada más sino en monos. Y se estaban volviendo más grandes y amontonándose a su alrededor.Se fue a casa, tomó un baño, pero los monos no lo dejaban. Ahora sospechaba que no iban a dejarlo mientras estuviera entonando el mantra.Todavía no lo estaba repitiendo, únicamente se estaba preparando.Y cuando cerró las puertas, la habitación se llenó de monos; ¡estaba tan repleta que no le quedaba espacio para él! Cerró los ojos y allí estaban los monos, abrió los ojos y los monos seguían allí. No podía creer lo que estaba pasando. Lo intentó toda la noche. Tomó uno y otro baño y volvía a intentarlo otra vez, y fracasaba, fallaba completamente.Por la mañana fue a ver al maestro y le devolvió el mantra diciéndole:«Quédate con el mantra. ¡Me está volviendo loco! No quiero hacer ningún milagro, pero, por favor, ¡ayúdame a librarme de estos monos!».¡Es completametne imposible librarse de un simple pensamiento!
Y si quieres deshacerte de él, aún se hace más dificil, porque cuando quieres desprenderte de un pensamiento surge la pregunta -es un momento muy decisivo- de quién es el maestro, ¿la mente o tú? La mente va a intentar por todos los medios posibles demostrar que ella es el maestro y no tú.El maestro ha sido un esclavo durante siglos, y el esclavo ha sido el maestro durante millones de vidas. El esclavo ahora no puede dejar todos sus privilegios y prioridades tan fácilmente.
Va a ofrecerte una gran resistencia.¡Inténtalo! Hoy toma un baño, cierra las puertas y repite este simple mantra: Buddham sharanam gachchhami. Sangham sharanan gachchami. Dhammam sharanam gachchhami -y no dejes que los monos se acerquen a ti...Estás riéndote del pobre hombre. Te quedarás sorprendido: tú eres ese hombre.

No hay comentarios: