jueves, febrero 08, 2007

Intacto, desapegado...

Felicidad o tristeza: cualquiera que te acontezca, sigue tu camino intacto, desapegado
Sería un hecho muy importante si en el futuro algún día empezáramos a cambiar los patrones de nuestros idiomas, pues están muy arraigados en la ignorancia. Cuando sientes, hambre, inmediatamente dices: Estoy hambriento, lo que crea una identificación y te da la sensación de ser tu el hambre. No lo eres. El lenguaje debería ser de tal manera que no diera esta noción equivocada – estoy hambriento. Lo que realmente ocurre es que estas observando que el cuerpo tiene hambre; estas observando el hecho de que el estómago está vacío, que desea alimento -pero no eres tú.
Tú eres el observador. Siempre eres el observador, nunca eres el que hace. Siempre permaneces como un observador distante. Afiánzate más en la observación –Buda lo llama vipassana, visión interior. Mira con los ojos interiores lo que esté ocurriendo y permanece intacto, desapegado.Un rudo y antiguo luchador indio volvió tambaleándose al campamento con siete flechas que le atravesaban el pecho y las piernas. El doctor lo examinó y observó: Un aguante asombroso.¿No le duelen?El veterano gruñó: Solo cuando me río.De hecho, no deberían dolerle ni siquiera entonces, y no le duelen a Buda. NO es que Buda no sienta dolor si lo atraviesas con una flecha. El dolor existe. Incluso puede que no sienta más que tú, porque la sensibilidad de un Buda es optima; tú estás insensible, apagado, medio muerto.
Los científicos dicen que solamente dejas que un dos por ciento de la información llegue a ti; el noventa y otro por ciento se mantiene fuera de ti, tus sentidos no permiten que se introduzca. Solo llega el dos por ciento del mundo; el noventa y otros por cierto queda excluido. Para un Buda el cien por cien del mundo está disponible, por lo tanto, cuando una flecha atraviesa a un Buda, lo hiere al cien por cien. A ti solo te hiere un dos por ciento.Pero existe una gran diferencia: un Buda es un observador.
Le duele, pero no le hiere a él. Lo observa como si le estuviera sucediendo a otra persona. Siente compasión hacia el cuerpo –siente compasión, tiene compasión hacia su cuerpo-, pero sabe que él no es el cuerpo.Lo cuida minuciosamente porque respeta el cuerpo. Es un magnifico sirviente, una buena casas donde vivir –lo cuida, pero permanece distanciado.Aun cuando el cuerpo se esté muriendo, el Buda sigue observándolo. Mantiene su observación hasta el último momento. El Buda muere y sigue observando su cuerpo muerto. Si alguien puede observar hasta tal extremo, ha ido más allá de la muerte.
Zolsaihan: Más ocupada y confundida...

1 comentario:

el brujo don carlos dijo...

Al inicio de la película "Lawrence de Arabia" hay una escena en la que Lawrence está pasando la mano, aparentemente sin dolor, por encima de una llama.

Otro soldado le pregunta sorprendido: "¿Cómo haces para que no te duela?"

Y Lawrence responde: "El truco no es que no te duela, sino que no te importe que te duela"