sábado, noviembre 20, 2004

La Llama de Buda

Atento entre los despreocupados, despierto mientras otros duermen, veloz como una carrera hípica, deja a sus competidores atrás.

Esta es la diferencia entre un buda y los demás. Los otros solo están soñando, no viviendo realmente; esperando vivir algún día, preparándose para vivir, pero no viviendo. Pero ese día nunca llega; antes llega la muerte.

Un Buda permanece despierto. Aun cuando duerme no sueña. Cuando los deseos desaparecen, los sueños también desaparecen. Los sueños son deseos trasladados al lenguaje de los sueños. El buda duerme totalmente alerta, la llama continúa ardiendo en su interior.

El cuerpo necesita descanso, por eso duerme, pero él no lo necesita; su energía es inagotable.

Allí en el centro de su ser, sigue ardiendo una pequeña llama. Toda la periferia esta profundamente dormida, pero la llama está alerta, despierta. Nosotros estamos dormidos a pesar de estar despiertos; él está despierto aun cuando duerme.

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