martes, diciembre 14, 2004

El Oro Blanco

España es el lider europeo en consumo de cocaína entre los más jovenes, de 14 a 18 años.¿Sabes realmetne qué hacen tus hijos cuando llega el fin de semana?

Pilar 17 años: No puedo estar en una discoteca sin ponerme. Me da vergüenza estar, bailar.. Me siento observada. Pero cuando tomo cocaina, estoy en mi salsa.

Javier 16 años: El dinero lo conseguimos de donde podemos. Si tienes que robarlo, lo robas ¿Quién no ha cogido alguna vez a sus hermanos o a sus padres?

Rocío 15 años: A las que dan sexo por coca las llaman "Comebolsas". Cuando te dicen: "Ven esta noche conmigo", ya sabes que hay después de "ponerte": tienes que acostarte.

Antonio 16 años: El raro del grupo es el que te dice: "No me pongo". Son muy pocos, pero no se los margina... En el fondo los admiro: no toman y se lo pasan bien.


¿Recordáis la primera vez que probasteis la cocaína?
Pilar: Sí, fue en la cale, con amigos: ya queríamos probar y era la primera vez para todos. Nadie nos guió, aunque ya habíamos visto hacerlo a otros. El fin de semana siguientes volvimos a pillar.
Antonio: Yo lo probé también con amigos que ya lo hacían. El primer día me volvía a casa, estaba solo y cada vez más nervioso. Empecé a tener miedo y los llamé para irme con ellos. Sólo entonces me tranquilicé.

¿No os daba impresión esnifar polvo?
Pilar: A mí sí. La primera vez me quedé ante la raya y dije: "No, no. Yo esto no lo pruebo". Y ya luego pensé: "Venga, da igual", y lo hice.

Al haber escuchado que las drogas eran tan malas, ¿no os dio miedo probar?
Rocío: Sí, un poco. Después te sigue pasando: me arrepiento de consumir, pero vuelvo a hacerlo en cuando puedo. Y al principio, sí, nos lo pintaban todo muy negro. Mejor. Si no, hubiera empezado a consumir antes.

¿Tenéis miedo de quedaros enganchados?
Rocío: Quién no. Todo el mundo tiene miedo. Muchas veces te lo prohíbes, y al final...
Javier: Si tienes fuerza de voluntad, lo logras... Hay que tenerla. Si no...

¿Que os hace pensar que no os quedaréis enganchados?
Antonio: Sí, sobre todo, mi madre y, aún más, mi padre: para él, la droga es una pesadilla. Un hermano suyo murió de sobredosis. Imagínate si supiera que tomo coca.
Rocío: Es que miras a las demás personas y ves que cada vez toman más y más. Y ves cómo acaban. Yo no quiero terminar así.

¿Podríais pasar sin tomar?
Rocío: No. Yo no. Si te lo ponen. No puedo.
Antonio: ¿Y tú dices no estar enganchada?
Rocío: Ya. Pero hay veces que no lo hago. De diez veces que me ofrezcan, la mitad digo que no. O más.

¿De qué depende que os droguéis unos fines de semana y otros no?
Roció: Del dinero. Si no tengo para comprar y alguien me ofrece compartir un gramo, lo acepto. Yo y quien sea, vamos. Todo el mundo lo hace o lo haría.

¿Cómo lo manejáis económicamente? ¿Compráis con otros y compartís entre varios?
Pilar: Sí, entre varios. Entre do, un gramo; o si hay poco dinero, medio gramo para dos. Depende del dinero.

Cuando tengáis veintitantos y no podáis robar ya a vuestros padres, ¿qué creéis que haréis?
Antonio: Hombre. No creo que llegue a robar en la calle o en cualquier sitio. No, hasta ese punto, no.
Javier: Eso lo dices ahora, pero cuando llegue el momento quizá lo hagas.
Antonio: No, tío. Antes preferiré hablar con mis padres, decirles qué me pasa y meterme a rehabilitación. Me meto en un centro y ya.

Cuando alguien viene y os dice: Toma ¿Os lo regala?
Rocío: Depende, hay gente que te lo da porque te lo da, y otra para que tú luego le des algo a cambio.

¿Sexo?
Rocío: Siempre
Pilar: Sí, a mí me ha pasado. Vienen y te dicen "Ponte". Si tú lo haces, sabes qué sigue. Distinto es que te ofrezca una amiga. Sabes que no hay nada a cambio. Pero con un desconocido, yo no lo hago. COn un chico con el que estás, al que conoces y tal, tampoco pasa nada.

Y esos desconocidos que ofrecen cocaína a cambio de sexo ¿qué edad tiene?
Rocío: Hay de todo: son, en general, más mayores que nosotras: tienen 19, 21, 25 años.

¿Y gente más mayor?
Roció: Si, si. De 40 años y más, también, claro.
Pilar: Sí, recuerdo a un guarda de seguridad de un centro comercial, un tío de 42 años, que era nuestro colega y algunas veces se pasaba a fumar porros con nosotras. Un día nos preguntó si nos poníamos, y le dijimos que de vez en cuando. Él cogió y nos dijo: "Eh, pues yo tengo siempre que me traen de Colombia, y cuando queráis os venís y nos ponemos unos tiros". Vale, vale. Nosotras no sabíamos que él iba a querer algo a cambio: era un colega. Entonces, un día que íbamos de pedo, llegamos y nos pusimos con él. Lo pasamos muy bien: no pasó nada. Pero ya al día siguiente me dijo que esa noche me quedara co nél, que no me fuera con mis amigas. Y le dije "No, Tío". A partir de ahí ya no nos vemos con él.

¿Cómo y en qué sitios conseguís comprar la cocaína?
Antonio: Llamas a un camello por el móvil. Hay cientos de ellos por todos lados. Si no es en un bar, en un quiosoco.

¿En los institutos se vende droga?
Todos: Sí

Cuando consumís pastillas, ¿cuántas llegáis a tomar?
Pilar: Tres. Y con eso estoy bien.
Pilar: Lo máximo que llegué a tomar fueron diez pastillas. me metí, además, dos tiros y estuve fumando porros y bebiendo alcohol. Y eso que aguanto poquísimo.

¿Cómo sería un fin de semana ideal?
Rocío: Salir un viernes por la noche y volver el domingo. Necesitaría mucho dinero, alcohol, cocaína, muchos porros, mi pibón al lado, mis amigas, y ya está.

¿Y qué pasa cuando estáis muy puestos y debéis volver a casa?
Rocio: No vuelvo.
Antonio: Yo sí. A mí me da igual. A las siete de la mañana, mis padres están acostados.

¿Reconocéis en vosotros una actitud autodestructiva al tomar cocaina?
Rocío: Si, lo veo fatal, pero a la hora de seguir, sigo.

¿Os habéis fijado alguna edad para dejar de consumir?
Rocio: No sé. Quizá cuando me pase algo malo, algo fuerte y diga: "Hasta aquí". Me refiero a quedar inconscietne y que me tengan que llevar a un hospital, y ya se enteren mis padres.

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