miércoles, diciembre 08, 2004

Filósofo Y Gobierno

Un pueblo cansado termina buscando un mesías en lugar de un gobernante.

Hoy en día, en todos los países, estamos acostumbrados a escuchar con gran respeto y reverencia a los llamados "científicos políticos", como si la política, al igual que las matemáticas o la física, se rigieran por una serie de reglas lógicas y racionales. Si fuese así, no veríamos tanta violencia en América Latina, tanta miseria en África, conflictos religiosos extendidos por el mundo entero, iraquíes y americanos muriendo en nombre de una causa perdida y de una guerra arbitraria. Si la política fuese una ciencia, aunque inexacta, bastaría con aplicar algunas ecuaciones para empujar hacia delante al ser humano y a la civilización.

Estamos cansados de ver que dicha racionalidad es absolutamente irreal. Y por eso, cuanto más oye el pueblo hablar de ese asunto, más asocia la palabra "política" con cosas negativas. Eso es injusto: existe mucha gente bienintencionada, que trta de hacer lo mejor por su país y por su pueblo.

Pero el sistema político, tal como vemos hoy en día, ha entrado en un círculo vicioso que puede llevarnos de nuevo a la edad de las tinieblas: un pueblo cansado de ver sus esperanzas frustradas, perdiendo entre los análisis incomprensibles y contradictorios de los "científicos políticos", termina buscando un mesías en lugar de un gobernante, y así es como volvemos a las dictaduras.

¿En qué consiste, a mi modo de ver, la política?

Es un sistema de valores morales, debatidos libremente por la sociedad, y puestos en práctica no por la fuerza, sino por el sentido común: es mejor obedecer algunas reglas que ver todo nuestro alrededor transformado en caos.

Medio siglo antes de Cristo, nació en China un hombre que jamás ocuparía un cargo importante, pero que, a paritr simplemente de su observación personal y de sus conversaciones con el pueblo, decició dedicar gran parte de su trabajo a comprender la relación entre gobernantes y gobernadores. Todos hemos oído alguna vez su nombre: Confucio. Vale la pena recordar algunas de sus enseñanzas, que han atravesado milenios, han ilumiado algunos de los gobiernos más importantes de la historia y continúan teniendo hoy más actualidad que nunca (algunas frases han sido adaptadas o condensadas):

-Cuando estamos frente a personas dignas, debemos intentar imitarlas. Cuando estamos frente a personas indignas, debemos mirarnos a nosotros mismos y corregir nuestros errores.

-En un país gobernado, la pobreza es algo que avergüenza. En un país mal gobernado, la riqueza es algo que avergüenza.

-Los cambios pueden tener lugar despacio; lo importante es que tengan lugar.

- El hombre se pasa la vida intentando complicar algo que es simple: las relaciones humanas.

- Nunca des una espalda a un hombre que no es capaz de sonreír y danzar.

-Cuando el objetivo de un gobernatne parece muy difícil, éste no debe caminar de objetivo, sino buscar un nuevo camino hacia su meta.

-El buen líder sabe lo que es verdad; el mal lider sabe qué es lo que vende mejor.

-No hay error en admitir que tú solo no puedes mejorar tu condicion en el mundo; para crecer, necesits aliados con los que crecer juntos.

-Cinco son las condiciones necesarias para el bienestar del pueblo: seriedad, honestidad, generosidad, sinceridad y delicadeza.

-Quien escucha comentarios perversos, aunque sea por curiosidad, pronto se convertirá en un hombre perverso.

-La virtud no nació para vivir sola. Quien la practica termina rodeado de vecinos.

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