sábado, diciembre 18, 2004

Un Sueño Anhelado

Secuencia de un naufragio

Al menos 1001 personas han perdido la vida intentando llegar a Fuerteventura en lo que va de año. La mayoría se ahogó a escasos metros de la costa. Es el trágico final de ese sueño por llegar a Europa que comienza meses atrás, atraviesa fronteras y desiertos y se alimenta a cada paso.

Ésta es la historia del hundimiento del pasado 12 de noviembre. Siete inmigrantes murieron cuando tenían ese anhelo al alcance de la mano.



1. LA DESESPERACIÓN
La mayoría de los africanos que intentan llegar a Canarias no sabe nadar. Muchos vienen del interior del continente y ni siquiera han visto el mar antes de embarcarse. Por eso, cuando la patera vuelva en la noche, los guardias civiles saben que para el rescate disponen de muy pocos minutos. La desesperación en el agua es total. Los gemidos se apoderan de una noche sin Luna.

2. EMPIEZA EL DRAMA
A las nueve, la Guardia Civil divisa una patera. Cada vez llegan más cargados. Antes venían con 20 personas. Ahora hasta con 45. Esa noche viajan a bordo 36. La patrullera se coloca paralela a la patera. Se fijan los cabos de proa y popa e intentan convencerlos de que permanezcan quietos.

3. LA PATERA VUELCA
Los inmigrantes, con frío y miedo, se abalanzan sobre el barco. Quieren subir todos a la vez, pero la patera es inestable y vuelca. Los cuerpos caen al mar como piedras, entumecidos por la incómoda posición mantenida durante las largas horas de un viaje incierto.


4. EL RESCATE
Los guardias reaccionan con rapidez. Arrojan salvavidas y cualquier cosa que flote. Algunos logran asirse a la patrullera. Los más desafortunados quedan atrapados bajo la patera. Luego irán a rescatarlos con una embarcación neumática.

5.EN LA PATRULLENA
Los que lograron subir a la barca de la Guardia Civil son los afortunados de la noche, pero en el trágico resultado es de siete desaparecidos, que ya en ese momento se daban por ahogados. La semana siguiente zozobró otra patera y desaparecieron 14 hombres.

6. LOS CADÁVERES
Los cuerpos se encontraron durante las dos semanas siguientes a varios kilómetros. Para acabar con sus vidas no hizo falta hormigón ni vallas electrificadas, sólo 100 kilómetros de mar abierto, donde no se está seguro ni junto a la costa. Es el invisible muro del Atlántico.

7. LAS TUMBAS
Paco, empleado del cementerio de Gran Tarajal, escribe sobre el cemento fresco del nicho. Las familias de estos inmigrantes sin nombre nunca podrán ver su tumba. Tampoco podrán hacerlo sus compañeros de patera, porque son encerrados en El Matorral a la espera de ser repatriados.

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