jueves, septiembre 16, 2004

[8] Osho - Ni elogios ni culpas

El viento no puede agitar una montaña. Ni el elogio ni la culpa mueven al hombre sabio.
Ser sabio no consiste en tener conocimientos. Ser sabio significa realizar algo con tu consciencia; primero por dentro y después por fuera, sentir el latido de la vida dentro de ti y después por fuera. Para experimentar esta misteriosa consciencia que eres, primero tienes que experimentarla en la más profunda esencia de tu ser, porque esa es la puerta más cercana a la consciencia universal.Una vez has conocido en tu interior, no es difícil conocerla en el exterior. Pero recuerda: el hombre sabio nunca acumula conocimientos su sabiduría es espontánea. El conocimiento siempre pertenece al pasado, la sabiduría al presente.
Recuerda estas distinciones. Excepto que comprendas con mucha claridad la diferencia entre conocimiento y sabiduría, no podrás entender estos sutras de Gautama el Buda. Y son de tremenda importancia.El conocimiento satisface al ego; la sabiduría destruye al ego por completo. Por eso la gente busca el conocimiento. Es muy raro encontrar un buscador que esté comprometido con la sabiduría y no esté interesado en el conocimiento. Conocimiento significa tener teorías sobre la verdad; sabiduría es la verdad en si.
El conocimiento lo adquieres de segunda mano; la sabiduría es de primera mano. Conocimiento significa creencia: otros lo expresan y tú lo crees. ¡Pero todas las creencias son falsas! Ninguna creencia es verdad nunca. Incluso si crees en la palabra de Buda, en el momento en que lo crees se vuelve una mentira.La verdad no se puede creer; o bien sabes o no sabes. Si sabes, no hay lugar para creer; si no sabes, tampoco es un asunto de creencias. Si sabes, sabes; si no sabes, no sabes.La creencia es una proyección de la mente tramposa; te da la sensación de saber, sin saber. Los hindúes, los musulmanes, los cristianos, los judios, los jaina, los budistas: todos ellos creen. La creencia es barata, muy fácil nada está en juego. Fácilmente puedes creer en Dios, en la inmortalidad del alma, en la teoría de la reencarnación.
De hecho, esto se mantiene solo a un nivel superficial; en lo más profundo no te afectaran en absoluto. Cuando la muerte llame a tu puerta sabrás que todas tus creencias han desaparecido. La creencia en la inmortalidad del alma no te servirá de ayuda cuando la muerte llame a tu puerta; llorarás y gemirás y te aferrarás a la vida. Cuando la muerte llegue, te olvidarás de todo lo referente a Dios cuando la muerte llegue, no podrás recordar la teoría, y las complicadas implicaciones de la teoría, no podrás recordar la teoría, y las complicadas implicaciones de la teoría de la reencarnación. Cuando la muerte llama, derriba por completo toda la estructura de conocimiento que has edificado a tu alrededor. Te deja absolutamente vacío… y con la consciencia de que toda la vida ha sido un desperdicio.La sabiduría es un fenómeno totalmente distinto.
Es experiencia, no creencia. Es una experiecia existencial, no es una referencia. NO crees en Dios; conoces a Dios. No crees en la inmortalidad del alma, la has saboreado. NO crees en la reencarnación; la recuerdas. Recuerdas que has estado aquí muchas vidas, y si has sido así en el pasado, va a seguir siéndolo en el futuro. Recuerdas que has estado en muchos cuerpos has sido una roca, has sido un árbol, has sido animales, pájaros, has sido un hombre, una mujer… , has vivido en muchas formas. Ves cómo las formas van cambiado, pero la consciencia interior continúa siendo igual, por lo que puedes apreciar que solo lo superficial cambia; lo esencial es eterno.
Esto es ver, no creer. Y todos los maestros auténticos están interesados en ayudarte a ver, no a hacerte creer. Para creer te conviertes en cristiano, hindú, musulmán. La creencia es la profesión del os sacerdotes.La sabiduría nace dentro de ti, no es una escritura. Comienzas a leer tu propia consciencia, y allí están ocultas todas las Bíblicas, todos los Gitas y todos los Dhammapadas.

miércoles, septiembre 15, 2004

[7] Osho - Sin duda necio

El necio que reconoce serlo es muy sabio. El necio que se cree sabio es sin duda un necio.

Al necio solo le interesa una cosa: su ego. Todo lo que alimente su ego es bueno -cualquier cosa- y está preparado para apegarse a ello.El necio se aferra incluso a la miseria, porque es su miseria. Va acumulando todo lo que puede obtener, porque no tiene idea alguna de su reino interior, de sus tesoros interiores. Va acumulando trastos viejos porque piensa que eso es todo lo que puede poseer.
Porquería por fuera y porquería por dentro; eso es lo que la gente acumula.Echa un vistazo, una mirada desapasionada y desapegada a tu vida; qué has estado haciendo con ella, y qué has sacado de ella. Y no intentes engañarte a ti mismo, porque así es como funciona la mente. Dice:«¡Mira cuánto tienes! Tanto dinero en el banco, tanta gente que te conoce, te respeta, te honra; tienes un trabajo tan bueno, eres políticamente poderoso... ¿qué más? ¿Qué más puede uno esperar?
La vida te ha dado todo lo que uno puede esperar».Pero el dinero, el poder o el prestigio no son nada, porque la muerte llegará y todas sus grandes ciudades de riqueza, poder, prestigio, respetabilidad, empezarán a derrumbarse justo como si estuvieran hechas con naipes. Un simple soplo de muerte y todo se hace añicos.A menos que tengas algo que puedas llevarte más allá de la muerte, recuérdalo, no tienes nada en absoluto; tus manos están vacías.Salvo que poseas algo inmortal, eterno, eres un necio.

martes, septiembre 14, 2004

[6] Osho - Más Allá de los Sueños

Una mente más allá de juicios. Observa y comprende.

No entres en consideraciones de qué está bien y qué está mal, porque si lo analizas estarás dividido, te convertirás en un hipócrita. Aparentarás el bien y harás el mal. Y en el momento en que considerabas qué está bien y qué está mal, te apegas a ello, te identificas.Ciertamente te identificas con el bien.Por ejemplo, ves un billete de cien dólares al lado de la carretera; puede que se le haya caído a alguien del bolsillo. Ahora surge la cuestión: ¿Tomarlo o dejarlo? Una parte de ti dice: «Es perfectamente correcto tomarlo. Nadie está mirando, nadie sospechará nunca. Y no estás robando; ¡simplemente está ahí tirado! Si no lo tomas, otro se lo llevará.
Por tanto ¿por qué perderlo? ¡Es perfectamente correcto!».Pero otra parte de ti dice: «Eso está mal; este dinero no te pertenece, no es tuyo. De alguna manera, indirectamente, es robar. Deberías informar a la policía o si no quieres molestarte, sigue adelante, olvídalo. Ni siquiera mires hacia atrás. Eso es codicia, y la codicia es un pecado».Pues bien, ahí están las dos mentes.
Una dice: «Es correcto, tómalo», y la otra: «Está mal, no lo tomes». ¿Con cuál de las dos vas a identificarte?Seguramente lo vas hacer con la que te dice que es inmoral, porque eso satisface más al ego. «Eres una persona moral, no eres corriente, cualquier otro hubiera tomado el billete de cien dólares. En tiempos tan difíciles la gente no piensa en tales delicadezas». Te identificarás con la mente moral. Pero existen todas las probabilidades de que recojas el dinero. Te identificarás con la mente moral y no estarás de acuerdo con la mente que va a apropiarse del dinero. Lo condenarás profundamente; dirás: «Esto no está bien; es el pecador que hay en mí, lo más vil, la parte condenada».
Te mantendrás distanciado de ello. Dirás: «Estaba en contra de ello. Ha sido mi instinto, mi inconsciente, mi cuerpo, mi mente lo que me ha persuadido a hacerlo; por lo demás, sabía que estaba mal. Yo soy el que sabía que estaba mal».Siempre te identificas con lo correcto, la actitud moralista, y no te identificas con el acto inmoral, ¡a pesar de hacerlo!Así es como surge la hipocresía.Ir más allá de los juicios de bueno y malo es la forma de estar alerta. Y es mediante la atenta observación como suceden las transformaciones.
Esta es la diferencia entre moralidad y atención consciente.La moralidad dice: «Elige lo correcto y rechaza lo equivocado. Elige lo bueno y rechaza lo malo». La atención consciente dice: «Sencillamente observa los dos. No elijas en absoluto. Quédate en la consciencia que no elige».

lunes, septiembre 13, 2004

[5] Osho - ¿Cómo puedes pelearte?

Tú también pasarás a mejor vida. Sabiéndolo, ¿cómo puedes pelearte?
Aes dhammo sanantano; Buda lo repite una y otra vez: «Esta es la ley eterna». ¿Qué es la ley eterna? Solamente el amor disipa al odio, solo la luz disipa la oscuridad. ¿Por qué? Porque la oscuridad en sí únicamente es un estado negativo; no tiene una existencia positiva propia. No existe realmente; ¿cómo puedes disiparla? No puedes hacer nada directamente con la oscuridad.

Si quieres hacer algo, tendrás que hacerlo con la luz. Introduce la luz, y la oscuridad se irá; apaga la luz, y la oscuridad viene. Peor no puedes introducir o quitar la oscuridad directamente; no se puede hacer nada con la oscuridad. Recuerda: tampoco puedes hacer nada con el odio.Esta es la diferencia entre los educadores morales y los místicos religiosos: los profesores de moral siguen planteando la falsa ley. Continúan proponiéndola: «Lucha contra la oscuridad».

Lucha contra el odio, contra la ira, contra el sexo, ¡lucha contra eso y aquello!.Todo su planteamiento consiste en «lucha contra lo negativo», mientras que el auténtico, el verdadero maestro, enseña la ley positiva: Aes dhammo sanantano -la ley eterna, no luches contra la oscuridad.Y el odio es oscuridad, el sexo, los celos, la avaricia, la ira son oscuridad.Deja que entre la luz...¿Cómo se deja entrar la luz? Vuélvete silencioso, sin pensamientos, consciente, alerta, atento, despierto; así es como se deja entra la luz.Y en el momento en que estés alerta, atento, el odio desaparecerá. Intentar odiar a alguien siendo consciente...

Esto son experimentos para llevar a cabo, no solo palabras que comprender; son experimentos a realizar. Por eso digo que no trates de comprender solo intelectualmente: sé un experimentador existencial. Intenta odiar a alguien conscientemente y descubrirás que es imposible. O bien la consciencia desaparece, y entonces puedes odiar; o bien, si eres consciente, el odio desaparece. No pueden existir juntos.

domingo, septiembre 12, 2004

[4] Osho - Solo el amor disipa al odio

En este mundo el odio nunca ha disipado al odio. Solo el amor disipa al odio. Esta es la ley ancestral e inagotable.
Algo de profunda importancia: el odio existe con el pasado y el futuro. El amor no necesita pasado ni futuro. El amor existe en el presente. El odio tiene su referencia en el pasado: si ayer alguien abusó de ti, cargas con ello como una herida, como un remanente. O temes que alguien vaya a buscar de ti mañana; un miedo, una pizca de miedo y te preparas, estás listo para enfrentarte a ello.

El odio existe en el pasado y en el futuro. No puedes odiar en el presente; inténtalo, y no podrás en absoluto. Inténtalo hoy: siéntate en silencio y odia a alguien en e presente, sin ninguna referencia del pasado o del futuro; ¡no puedes hacerlo! No se puede hacer; es imposible por la propia naturaleza de las cosas. El odio solamente puede existir si recuerdas el pasado.

Si alguien te hizo algo ayer, entonces puedes odiar.O si alguien va a hacerte algo mañana, entonces también es posible odiar.Pero si no tienes ninguna referencia del pasado ni del futuro, nadie te ha hecho nada y no va hacerte nada, la persona siempre está allí sentada. ¿Cómo puedes odiarla?No obstante, puedes amar. El amor no necesita ninguna referencia; esa es la belleza y la libertad del amor. El odio es una atadura, un aprisionamiento ¡impuesto por ti sobre ti! Y el odio crea odio, el odio provoca ocio.

Si odias a alguien, estás creando odio hacia ti en el corazón de esa persona. Y el mundo completo vive en el odio, en la destrucción, en la violencia en los celos, en la competitividad. La gente se tira al cuello de los demás: bien en la realidad, la actualidad, la acción o como mínimo en sus mentes, en sus pensamientos, todo el mundo está matando y asesinando. Por eso hemos creado un infierno de esta maravillosa tierra, que podría haber sido un paraíso.Ama, y la Tierra volverá a ser un paraíso otra vez.

Y la inmensa belleza del amor es que no tiene ninguna referencia. El amor sale de ti sin ninguna razón en absoluto. Es tu dicha efusiva, es el compartir de tu corazón. El compartir del canto de tu ser. Y compartir produce tanta alegría... ¡por eso se comparte! Compartir por el mero hecho de compartir, por ningún otro motivo.

sábado, septiembre 11, 2004

[3] Osho - Pensamientos Descarriados

Así com el arquero talla y pone sus flechas rectas, el maestro dirige sus pensamietnos descarriados.
Esta es una famosa parábola tibetana:Un hombre sirvió a un maestro durante muchísimos años. Su servicio no era puro; había en él una motivación. Quería que el maestro le diera un secreto. Había oído que el maestro tenía un secreto: cómo hacer milagros. Con este deseo oculto, el hombre servía al maestro cada día. Tenía miedo de hacer alguna mención sobre su motivo, pero el maestro lo observaba continuamente.
Un día el maestro le dijo: «Es mejor que, por favor, dejes hablar a tu mente, porque constantemente estoy viendo que hay un motivo en el servicio que haces para mí. No nace del amor, ciertamente no procede del amor. No veo nada de amor en ello y tampoco veo nada de humildad. Es una especie de soborno. Así que, por favor, cuéntame, ¿qué quieres?».El hombre había estado esperando esta oportunidad. Dijo: «Quiero el secreto de hacer milagros»El maestro contestó: «Entonces, ¿por qué has desperdiciado tanto tiempo? Podrías habérmelo dicho el mismo día que llegaste.Te has torturado a ti mismo y también me has torturado a mí, porque no me gusta que la gente que me rodea tenga motivo. Resulta horrible morarlos. Son básicamente avariciosos, y la avaricia los hace desagradables. El secreto es sencillo; ¿Por qué no me lo preguntaste el primer día?
Consiste en esto...». Escribió un pequeño mantra en un trozo de papel, solo tres líneas:«Buddham sharanam gachchhami. Sangaham sharanam gachchlami. Dhammam sharanam gachchhmi». Significa: «Me pongo a los pies de Buda, me pongo a los pies de la comuna de Buda, Me pongo a los pies de dhamma, la ley suprema».Y el maestro indicó al hombre: «Lleva este pequeño mantra contigo, repítelo cinco veces; solo cinco veces. Es un proceso simple. Solo tienes que recordar una condición mientras lo repites; date un baño, cierra la puerta, siéntate en silencio; y mientras lo repites, no pienses en monos».
El hombre replicó: «¿Qué tonterías estás diciendo? Para empezar, ¿por qué debería pensar en monos? ¡En toda mi vida he prestado ninguna atención a los monos!»El maestro contestó: «Tú decides, pero yo tengo que indicarte la condición. Así es como me dieron el mantra a mí, con esta condición. SI nunca has pensado en monos, mejor para ti. Ahora márchate a casa y, por favor, no vuelvas más.
Tienes el secreto y conoces la condición.Cumple la condición y tendrás poderes milagrosos, podrás hacer cualquier cosa que quieras: volar en el cielo, leer el pensamiento de las personas, materializar cosas, y así sucesivamente».El hombre corrió hacia su casa; hasta se olvidó de dar las gracias al maestro. Así es como funciona la avaricia; no conoce el agradecimiento, no conoce la gratitud.
La avaricia ignora por completo la gratitud; nunca se ha cruzado con ella. La avaricia es un ladrón y los ladrones no agradecen a la gente.El hombre salió corriendo, pero estaba muy desconcertado: ya en el camino a casa los monos empezaron a aparecer en su cabeza. Vio muchas clases de monos, pequeños y grandes, con boca roja y con boca negra, y estaba muy aturdido: «¿Que está pasando?».
De hecho, no pensaba en nada más sino en monos. Y se estaban volviendo más grandes y amontonándose a su alrededor.Se fue a casa, tomó un baño, pero los monos no lo dejaban. Ahora sospechaba que no iban a dejarlo mientras estuviera entonando el mantra.Todavía no lo estaba repitiendo, únicamente se estaba preparando.Y cuando cerró las puertas, la habitación se llenó de monos; ¡estaba tan repleta que no le quedaba espacio para él! Cerró los ojos y allí estaban los monos, abrió los ojos y los monos seguían allí. No podía creer lo que estaba pasando. Lo intentó toda la noche. Tomó uno y otro baño y volvía a intentarlo otra vez, y fracasaba, fallaba completamente.Por la mañana fue a ver al maestro y le devolvió el mantra diciéndole:«Quédate con el mantra. ¡Me está volviendo loco! No quiero hacer ningún milagro, pero, por favor, ¡ayúdame a librarme de estos monos!».¡Es completametne imposible librarse de un simple pensamiento!
Y si quieres deshacerte de él, aún se hace más dificil, porque cuando quieres desprenderte de un pensamiento surge la pregunta -es un momento muy decisivo- de quién es el maestro, ¿la mente o tú? La mente va a intentar por todos los medios posibles demostrar que ella es el maestro y no tú.El maestro ha sido un esclavo durante siglos, y el esclavo ha sido el maestro durante millones de vidas. El esclavo ahora no puede dejar todos sus privilegios y prioridades tan fácilmente.
Va a ofrecerte una gran resistencia.¡Inténtalo! Hoy toma un baño, cierra las puertas y repite este simple mantra: Buddham sharanam gachchhami. Sangham sharanan gachchami. Dhammam sharanam gachchhami -y no dejes que los monos se acerquen a ti...Estás riéndote del pobre hombre. Te quedarás sorprendido: tú eres ese hombre.

viernes, septiembre 10, 2004

[2] Osho - Veloz como una carrera hípica

Atento entre los despreocupados, despierto mientras otros duermen, veloz como una carera hípica, deja a su competidores atrás

El sueño tiene que ser roto; y cuando el sueño se rompe, no hay nadie despierto; solo hay allí despertar. No hay nadie iluminado, solo hay iluminación. Una persona iluminada no puede decir «Yo»; incluso si tiene que utilizar la palabra es solo algo verbal, hay que utilizarla por culpa de la sociedad. Es solo una regla del idioma. De otra manera él no tiene un sentido del «Yo».

El mundo de los objetos desaparece, y entonces, ¿qué sucede? Cuando el mundo de los objetos desaparece, tu apego a las cosas desaparece, tu obsesión por las cosas desaparece. No es que las cosas desaparezcan ellas mismas; por el contrario, las cosas por primera vez aparecen tal como son. Entonces no estás aferrándote, obsesionado; entonces no estás coloreando la realidad con tus propios deseos, con tus propias esperanzas y frustraciones.

Entonces el mundo no es una pantalla en donde proyectar tus deseos. Cuando dejas caer sus deseos, el mundo sigue allí, pero es un mundo totalmente nuevo. ¡Es tan fresco, está tan lleno de color, es tan bello! Pero una mente apegada a los objetos no puede ver porque sus ojos están cegados por el apego.Cuando la mente desaparece, cuando los pensamientos desaparecen, surge un mundo totalmente nuevo. No es que te conviertas en un despreocupado; al contrario, te vuelves más atento.

Buda utiliza el término «correcta atención». Hace cosas, te mueves, trabajas, comes, duermes pero siempre estás atento. La mente ya no está ahí, pero si la atención. ¿Qué es la atención? Es conciencia. Es conciencia perfecta.

jueves, septiembre 09, 2004

[1] Osho - Él Observa, Tiene Claridad

El necio duerme como si ya estuviera muerto, pero el maestro está despierto y vive para siempre. Él observa. Tiene claridad.

La consciencia es eterna, no conoce la muerte. Solo la inconsciencia muere. Por tanto, si te mantienes inconsciente, dormido, tendrás que volver a morir. Si quieres librate de toda esta miseria de nacer y morir continuamente, si quieres deshacerte de la rueda de nacimiento y muerte, tendrás que estar absolutamente alerta. Tendrás que elevarte cada vez más hacia la consciencia.

Pero no hay que aceptarlo de forma intelectual; estas cosas tiene que ser experimentadas, tiene que ser existenciales. No estoy diciéndote que te convenzas filosóficamente, porque la convicción filosófica no aporta nada, ninguna cosecha. La verdadera cosecha solamente llega cuando haces un gran esfuerzo para despertarte a ti mismo.No obstante, estos mapas intelectuales pueden crear en ti un deseo, un anhelo; pueden hacerte consciente del potencial, de la posibilidad; pueden hacer que te des cuenta de que tú no eres lo que aparentas ser; eres mucho más.El necio duerme como si ya estuviera muerto, pero el maestro está despierto y vive para siempre.Él observa.Tiene claridad.Declaraciones simples y bellas.

La verdad siempre es simple y siempre bella. Solo con ver la simplicidad de estas dos afirmaciones..., pero que encierran tanto contenido; mundos dentro de mundos, infinitos mundos. Él observa. Tiene claridad.Lo único que hay que aprender es a observar. ¡Observa! Observa cada uno de tus actos. Observa cada pensamiento que pasa por tu mente. Observa cada deseo que toma posesión de ti. Observa incluso los pequeños gestos: cuando caminas, hablas, comes, te bañas. Sigue observándolo todo. Deja que todo se convierta en una oportunidad para observar
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