sábado, enero 15, 2005

Con sus mentiras

Tengo 15 años. Como a todos los de mi edad, me acusan de pasar de todo.

De naciones ricas que cortan el suministro de ayuda a gente que ya no tiene ni el derecho a vivir, pero que no dudan en seguir pasando armas a asesinos sin escrúpulos. De políticos corruptos que prometen el cielo y luego no dan ni un pedazo de tierra. De gente que sueña con llegar a Marte mientras un continente entero vive con la duda de si llegará a mañana. Pero no se equivoquen. NO paso de todo. No paso de los informativos que nos enseñan una verdad avergonzante. Ni de los inmigrantes muertos en el Estrecho. Ni de la carta desde Guinea Conakry del número 895. No me siento indiferente ante Marc y su piscifactoría (señor Sánchez-Terán, no sé si su testimonio sobre esta indignidad hará rectificar a los señores del mundo, pero si ha de sonrojarse al menos uno de ellos, su esfuerzo y el de Marc no habrán sido en vano). Lo triste es que después de este presente abochornante sólo nos espera un futuro incierto. Y puede que tengan razón.

Tal vez mi generación no cambie nunca el mundo. Quizá sea porque con sus mentiras han convertido ese sueño en una pesadilla irreparable.

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