sábado, enero 01, 2005

La Meditación

Para o perturbar tu sosiego, no rechaces lo que te dan, ni tiendas la mano para tomar lo que dan otros.

Cuando algo te suceda en meditación, abre el corazón. Aunque tengas miedo a lo desconocido, entra en ello. Y entra bailando, gozosamente, porque en la meditación nada malo puede sucederte.

Y recuerda, lo que esté sucediendo es tuyo, y lo que no te suceda a ti es porque aún no estás maduro para ello. No puede ocurrir antes de tiempo, por lo tanto, no lo anheles. Espera. Ten toda la paciencia que puedas. Recibe lo que te llegue y no anheles lo que no está en tu camino, ya llegará.

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