lunes, enero 31, 2005

Ray Charles

Ray Charles Robinson nació un 23 de Septiembre de 1930 en Albany (Georgia), aunque se crió en Florida.



Este gran pianista y cantante perdió la visión durante su infancia (a los siete años) por un glaucoma que su familia no pudo tratar médicamente por razones económicas. Charles fue un autodidacta del piano pero aprendió la música en braille en la "St Augustine School", un centro para invidentes.

A los doce años perdió a su madre, y se mudó a Seattle, Washington, donde conoció al joven Quincy Jones. El trío de Nat King Cole era su formación favorita y sus primeras grabaciones así lo manifestaban. A través de cantante de Rhythm and Blues, Wynonie Harris, entro en contacto con esa música y ese estilo y formó un contrato con el sello Atlantic duante varios años.

Ya su forma de tocar el piano, sus cualidades vocales eran manifiestas. Con una sabia mezcla de la música originaria de New Orleáns y una pincelada de gospel y blues, nació ese estilo vocal inconfundible de Ray Charles que encandilaron al mundo.

En ocasiones sus discos eran arreglados por Quincy Jones en formato de bigband, y también participó en dos memorables sesiones a acompañando al vibrafonista, Milt Jackson antes de que este formara su celebre como llamado "Modern jazz Quartet".

Es también relevante su disco con la cantante de jazz, Betty Carter, un álbum exquisitamente jazzistico que es referencia ineludible en la discografía de ambos. En 1960 fundo su propia compañía de discos y buscó un publico mas heterogéneo con lo que su apuesta jazzistica se difumino cada vez mas.

Charles creció en popularidad en gran parte debido a temas de la calidad de "Busted", "You Are My Sunshine", "Take These Chains from My Heart" y "Crying Time". Tras esta fiebre de Ray Charles, una acusación de posesión de drogas le relegó de los escenarios, pero tras una rápida recuperación volvió al muro de la fama por medio de "Let's Go Get Stoned" de 1966. ( "Vamos a Colocarnos").

A partir de este momento Charles va cambiando su sonido Rock y Soul por uno más Pop y con arreglos de guitarra, creando un sonido más acorde a las audiencias de la época, e influenciando a artistas como Joe Cocker, Steve Winwood o Van Morrison. Todo una vida entregada a la música, hace que sus composiciones, hayan viajado a través del tiempo y el espacio hasta situarse en un altar de honor.

Ray Charles es uno de esos músicos que jamás será olvidado, y que se situará en los libros de historia al lado de otros genios como B. B. King, Louis Amstrong o Gershwing. Charles falleció en su residencia de Beverly Hills el 10 de junio de 2004 a las cuatro de la tarde.

Hace poco se estreno una película sobre Ray Charles. Aún cuando me siento tranquilamente a escuchar su música me entra un escalofrío. Recomendada está.

1 comentario:

Nelkita dijo...

La Vida de Un Mito de la Música

Biografía fílmica de Ray Charles, pionero de la música afroamericana como el gospel, el jazz e incluso el country, donde supo plasmar su personalidad y su carisma, convirtiéndolo en un mito.

Nacido en la ciudad de Georgia, Ray Charles perdió su visión a la edad de 7 años, poco después de ser testigo de la muerte accidental de su hermano pequeño. Gracias al esfuerzo de su madre, una fuerte e independiente mujer, Ray encontró en las teclas del piano un sitio donde expresar y encontrarse a sí mismo. Viajando por todo el sur de los Estados Unidos forjó su leyenda musical, tocando en viejos clubs, en locales íntimos y cercanos donde el público experimentaba su talento.

El film, dirigido por Taylor Hackford ("Oficial y Caballero") narra la historia de Ray Charles, interpretado brillantemente por un casi irreconocible pero a la vez, magnífico Jamie Foxx, realizando un retrato único de este genio musical, su ascensión, su entrada en el mundo de las drogas y las consecuencias de su adicción, y cómo se ha llegado a convertirse en uno de los mitos musicales que perdurarán en la memoria musical de Estados Unidos y del mundo.

Música para un Músico

En una banda sonora repleta de canciones del propio autor, tenemos la brillante inclusión de más de 50 minutos de score, compuestos por uno de los compositores que mejor sabe tratar el instrumento que dio la vida a Ray Charles: el piano. Este es sin duda Craig Armstrong. El compositor escocés fue elegido especialmente por el director para esta tarea tras quedar este impresionado con la profundidad musical de "Moulin Rouge". Según palabras del propio Hackford, estaba buscando alguien con pasión profunda y conocimiento de todas las formas musicales, desde los ritmos de una canción pop hasta las emociones de una construcción de cuerdas orquestales. Sin duda Armstrong era la elección apropiada pues una persona que ha trabajado con artistas pop como U2, Madonna o Massive Attack, además de hacer scores de la intensidad y calidad de "Love Actually" o "The Bone Collector", no es alguien fácil de encontrar.
Dentro del film, mientras que canciones del propio Ray Charles como "Georgia on my Mind", "What’d I Say", "Drown in my Own Tears", "I Got a Woman" o "Unchain my Heart" son las conductoras del film, narrando cada una de ellas una historia en sí que nos va descubriendo el mundo del músico, igualmente se vió la necesidad de incluir un score que fuera capaz de explorar y entrar dentro del espíritu de Ray Charles, dentro de su propia vida, sus sentimientos, emociones, el gran sufrimiento que tuvo en su vida, para así conseguir transportarnos a lo más hondo de este complejo personaje.
La banda sonora de este film tiene dos ediciones, ambas de la casa Rhino Records. una, correspondiente al score de Craig Armstrong, y otra, una recopilación de 16 temas del propio Ray Charles, remasterizados digitalmente para la ocasión e interpretados por el auténtico Ray Charles, y que el actor Jamie Foxx interpreta en el film realizando un play-back. Estas grabaciones son todas piezas originales rescatadas del archivo discográfico de Charles, grabados por él en cada etapa de su vida, y que dan un toque de realismo al film.

El Score en Profundidad

Sirviendo como contrapunto y contraste dentro de la hegemonía musical de las canciones del propio Ray Charles, el score de Armstrong se adentra, como sólo él sabe hacer, en el espíritu del cantante y de todas las personas que lo rodearon en vida. Haciendo una exploración general del disco, nos encontramos con que estamos ante una de los trabajos más variados del autor, en que explora en gran medida casi todos los estilos musicales a los que nos tiene acostumbrados. Podemos encontrar al dramático Armstrong de "Moulin Rouge", al épico cargado de intensas emociones de "The Bone Collector" o al más chillout de "Kiss of the Dragon" entre otros muchos. Si bien es cierto que el componente sentimental dramático más cercano a "Moulin Rouge" o a los más momentos más dulces de la genial "Love Actually" son la nota predominante en el disco, podemos encontrar casi un poquito de todo.
El score incluye además, al comienzo de la mayoría de sus pistas, diálogos extraídos del film, que ayudan a situar la acción del tema que oímos. Partiendo del tema principal "Ray’s Theme", donde podemos oír como la voz soul del propio Charles se cuela dentro del score para darle mayor profundidad y acercarnos más al personaje, es en el siguiente tema, sin embargo, "Della’s Theme" donde se nos define mejor lo que vamos a encontrar, y donde podemos oír el sonido de cuerdas tan conocido para todos del compositor escocés. Es muy fácil dejarnos transportar por esas cuerdas que transmiten sentimientos de agonía con cada nota, o que nos evocan a los sentimientos más ocultos dentro de cada uno de los personajes, y que con ayuda de sonidos o percusiones más propias del chillout, nos hacen entrar de lleno en una historia tan compleja pero tan humana, como la de Ray Charles.
Coros sintetizados, percusiones imposibles de baja frecuencia, sonidos ambientales, golpes de efecto musical... Estas y otras son las artimañas que Craig Armstrong emplea para adentrarnos dentro de los personajes como sólo él sabe hacer. Mientras los miramos desde fuera la música es orquestal: piano, cuerda… cuando nos acercamos a su interior, cuando exploramos sus sentimientos, la música se hace más sintetizada transportándonos al interior de la trama. Nos damos cuenta enseguida de esto al ver como el compositor, al explorar los sueños del músico de Georgia, es cuando acude a sonidos y ritmos que en principio podrían parecer más inadecuados, pero que sin embargo una vez vistos en el film acompañan perfectamente a las imágenes. Sonidos más cercanos al chillout, con ritmos que sin embargo nos ayudan a explorar la psique de este complejo personaje, y que quedan plasmado en las 3 pistas "Dreams of Ray I", "Dreams of Ray II" y "Dreams of Ray III".
Sin duda estamos ante uno de los más bellos trabajos del año, con una fuerza musical equiparable a obras de la talla de "Moulin Rouge" (sin duda, el trabajo de Armstrong al que más acerca este "Ray"), y que nos supone una audición de casi una hora de buena música que degustamos con placer, ya que se deja oir aisladamente de forma muy grata y tranquila.