domingo, marzo 06, 2005

El Domingo De Nelkita

Bodhisattva.


Dicen que donde quiera que veas amor y comprensión, allí estará el Buda, en medio de nuestra vida cotidiana.
Se conoce como bodhisattvas a esas personas compasivas que se preocupan mucho por ayudar a otros seres.
Las estatuas o imágenes de los bodhisattvas se representan a veces con muchos brazos para mostrar que estos pueden hacer un millar de cosas a la vez y además alcanzan a ayudar a personas que están lejos.
Pero la mayor parte del tiempo no vemos sus brazos, y hay que estar muy atento para hacerlo.
Seguramente puede que ya conozcas a alguien que sea un bodhisattva. Sin duda, una madre es el mejor ejemplo de lo que es ser un bodhisattva.
Una madre expresa misericordia de una manera constructiva y significativa a través de las acciones dirigidas a su hijo.
Una madre hará cualquier cosa por proteger a su hijo, sin importar lo que tenga que enfrentar,
esforzándose en su cuidado y educación, queriendo verlos crecer y desarrollar su más alto potencial y humanismo


Cuentan que estaba Dios en su taller de Orfebre trabajando en la más grande de sus obras maestras y primero la dotó de cuatro pares de ojos y seis brazos:
Un par de ojos para que pudiera apreciar la belleza que la rodeaba, uno más para comprender cada acción que realizaran sus hijos, el tercero para leer los pensamientos, las palabras no pronunciadas, con unos ojos, que pudieran ver los corazones y ante los cuales, no pudiera haber secretos, y, el último, para que pudiera apreciar la presencia de Dios en la paz de un niño durmiendo.
Y seis brazos; los dos primeros para servir, para esforzarse en el trabajo más arduo hasta cultivar la flor más delicada. Dos más para acunar a cada uno de sus hijos y llenarlos de caricias, de ternura y amor, y los dos últimos para levantarlos y luchar ante la injusticia y el abandono.
También le concedió capacidad ilimitada para abordar los temas más intrincados, poseyendo la sensibilidad del poeta y el pensamiento mágico de la fantasía, sabiendo encontrar estrellas y esperanzas en los campos más áridos y desiertos.
Con solo un beso podría mitigar el llanto de un pequeño, perdonar la falta más grave, dar aliento a un valiente, acariciar el alma de un anciano, seducir al guerrero más poderoso y dar compañía ,con solo recordarlo, a la soledad.
Su aspecto sería frágil pero su fortaleza, incalculable. Podría soportar hambres, miserias, dolor, abandono, pero jamás se daría por vencido. Sabría hacer milagros con los alimentos y jamás dejaría a uno de sus hijos con hambre, le daría todo y tendría la virtud de sonreír en medio de la adversidad.
Esta llevaría la bondad y la presencia de Dios a todos los seres humanos, engrandeciendo y conservando su creación.
La dotaría de lágrimas como bálsamo del amor y como expresión sublime ante el dolor de sus hijos, sería en su aflicción ante el sufrimiento, dónde manifestaría la sensibilidad de su espíritu y estas brotarían de forma incontenible ante las penas y las alegrías.
Este ser sería reconocido por ser forjador de seres humanos extraordinarios, su aroma permanecería por siempre y su nombre estaría escrito de forma indeleble en la humanidad.
Al final de su creación Dios meditó sobre el nombre que le daría y sonriendo con satisfacción dijo: La llamaré MADRE”.

Tú también puedes ser un bodhisattva si piensas en los demás y haces cosas para que los seres sean felices.
Si estás despierto, si estás presente en cada momento, aquí y en el ahora.

1 comentario:

aang dijo...

Que suerte Amiga para los que han podido sentir y vivir esta experiencia! yo no tuve la suerte! espero tal vez en la proxima vida! Tal vez!

Besos.
Aang.