domingo, marzo 20, 2005

El Domingo de Nelkita.

Pequeños sabios.

Tengo dos sobrinos, Claudia, de cinco años y Pablo, de diez. Un día que estaban en mi casa jugando la niña perdió en el juego y su hermano le dijo:” ¿Cómo no te enfadas si has perdido?”.Y ella le contestó:” ¿Por qué me voy a enfadar si yo estaba jugando?”

Con los años he aprendido a tomarme muy en serio las preguntas, respuestas y observaciones de los niños. Porque en sus mentes recién estrenadas y poco maleadas esconden una insondable sabiduría que a muchos les pasa inadvertida.
Con la frase” ¿por qué me voy enfadar si yo estaba jugando?” la pequeña le dejó claro a su hermano que su objetivo principal no era ganar en el juego, sino divertirse con él, y eso ya lo había conseguido. No tenía motivos para enfadarse ni para sentirse mal, porque ganar o perder no condicionaban su felicidad o su autoestima ni le hacía sentirse más o menos competente. El más mayor, sin embargo, no se explicaba que su hermanita siguiera tan feliz después de perder en el juego; a él si le hubiera molestado sentirse derrotado por ella. Esto sucede porque, según pasan los años, perdemos esa esencial sabiduría que la pequeña demostró a su hermano.

Habría que recordar siempre que la felicidad no es un objetivo ni una meta, sino una forma de ser y de vivir disfrutando de lo cotidiano. Entonces, ¿por qué nos inquietamos y nos malhumoramos? Pues porque no sabemos jugar a vivir. O, aún mejor, porque no acertamos a hacer de la cotidianidad un motivo de alegría en el que no importan cuáles sean los resultados.

Si estamos jugando a vivir y aceptamos y asumimos las derrotas hasta llegar a convertirlas en victorias porque lo que nos importa de verdad es jugar, sin duda habremos encontrado el secreto para disfrutar de una felicidad que está a alcance de cualquiera. El problema está en que, en ocasiones, tardamos en aceptar de manera grata y serena lo que la vida nos depara en cada momento, que es la clave de una existencia feliz y sin problemas.

Sigamos el ejemplo de la pequeña Claudia .Con su fórmula nos será grato jugar a vivir, y ese juego nos vendrá muy bien para ser felices. ¿Por qué nos enfadamos si lo importante de la vida es cómo la disfrutamos y vivimos y ése es su principal logro?

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