domingo, marzo 27, 2005

El Domingo de Nelkita

Hoy quiero compartir un fragmento de - Un guijarro en el bolsillo de Thich Nhat Hanh.


“Hace tiempo conocí a un niño que tenía un problema con su padre. Estaba muy enfadado con él porque no le hablaba con amabilidad. Siempre que se caía o se hacía daño, su padre en vez de ayudarle y consolarle, se enojaba con él. Le decía:” ¡Qué estúpido eres! ¿Por qué has hecho una cosa así?

El niño deseaba que su padre le consolara con palabras cariñosas cuando se hacía daño, como es natural. No podía entender por qué le trataba de aquella forma y se prometió a sí mismo que cuando se hiciera mayor nunca actuaría como su padre .Si tenía un hijo, cuando éste se cayera e hiciera daño. Le ayudaría y le consolaría.

Un día, mientras este niño contemplaba a su hermana que jugaba con otra niña sobre una hamaca haciéndola balancear de un lado a otro, de repente la hamaca dio una vuelta completa y las niñas cayeron al suelo. Su hermana se hizo un corte en la frente .Cuando él vio que estaba sangrando se puso furioso. Estuvo a punto de gritarle:” ¡Qué estúpida eres! ¡Cómo puedes hacerte daño de una manera tan tonta! Se dio cuenta de lo que iba a hacer y al ver que su hermana se encontraba bien, decidió ir a pasear un poco para meditar sobre lo sucedido y descubrió algo maravilloso. Vio que era igual que su padre. Tenía la misma clase de energía que le había empujado a decir palabras crueles .Cuando amas a una persona que está sufriendo, has de ser cariñoso, tierno y servicial con ella en lugar de gritarle movido por la ira. Se dio cuenta de que estuvo a punto de comportarse como su padre. Comprendió que era una prolongación de este y que tenía la misma clase de energía, las mismas semillas negativas.

Descubrió que no podía transformar su ira sin practicar, ya que si no practicaba transmitiría la misma energía de la ira a sus hijos.

Su tercer y último descubrimiento fue que al volver a casa le contaría a su padre lo que había visto. Decidió pedirle que practicara con él para que los dos pudieran transformar la energía que había en ellos. Con este tercer descubrimiento desapareció la ira que sentía hacia su padre porque comprendió que éste también era una víctima. Su padre debió de haber recibido esa energía de su propio padre.”


La práctica de observar profundamente para comprender la ira y liberarte de ella es muy importante.

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