domingo, abril 03, 2005

El Domingo de Nelkita

La Taza de Té Vacía.


Esta parábola budista nos enseña a afrontar la muerte con ecuanimidad.


“Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama. Por la noche antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta. Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de aceptación de su propia mortalidad.
El ritual le recordaba que aquel día había hecho cuanto debía y que, por tanto, estaba preparado en el caso de que le sorprendiera la muerte. Y cada mañana ponía la taza boca arriba para aceptar el obsequio de un nuevo día. El monje vivía la vida día a día, reconociendo cada amanecer que constituía un regalo maravilloso, pero también estaba preparado para abandonar este mundo al final de cada jornada.”

El primer paso para afrontar la muerte, la pérdida y el duelo es apreciar la vida.
Vivir en el momento presente es la mejor manera de hacerlo.
Necesitamos ser conscientes de la transitoriedad para mantenernos en esta vía.
Sabemos que esto es cierto, pero nos engañamos pensando que “larga duración “es sinónimo de “permanencia”y, de algún modo el final siempre nos toma por sorpresa.
Nunca pensamos que la muerte pueda ocurrirnos a nosotros.
Si hemos estado conduciendo durante toda nuestra vida sin tener un solo accidente, lo más probable es que nos creamos invencibles en lugar de sencillamente afortunados.
Pero cuantos más días buenos tengamos en este planeta más agradecidos debemos sentirnos por tan impredecible don (sin esperar que dure para siempre).

Son muchas las personas que ponen el presente al servicio del pasado o del futuro.
Están siempre ocupadas, rumiando sobre la semana anterior o manipulando el mañana, y nunca están en el ahora.
El futuro es incierto; no se puede contar con él. Lo que sí tiene es el presente. Así que debemos apreciar el estar vivo aquí y ahora.
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