lunes, julio 25, 2005

Olor a Muerte

El mutismo duró mucho más de lo que se esperaba; nadie ve una nube radiactiva

El vídeo se filmó la mañana del día 26 de abril de 1986 y muestra la vida normal de una ciudad normal. Un hombre tomando café. La madre paseando con el bebé. La gente, atareada, dirigiéndose a tu trabajo, una o dos personas esperando en la parada del autobús. Un señor leyendo un periódico en un banco.



Pero hay un problema con el vídeo: aparecen varias rayas horizontales, como si hubiera que mover el botón de búsqueda para que yo y las cuatro personas que están conmigo podamos ver una imagen mejor. Voy a pedirles que lo hagan, pero se me ocurre entonces que ya lo habrá notado alguien y que pronto harán algo al respecto.

El vídeo sobre la pequeña ciudad del interior sigue, sin absolutamente nada de interés aparte de las escenas de la vida común. Puede que algunas de aquellas personas sepan que a dos kilómetros de allí hubo un accidente y que se produjeron 30 muertes, un número alto, pero no lo suficiente como para cambiar la rutina de los habitantes.

Las escenas muestran autobuses escolares estacionando. Las imágenes son de muy mala calidad y me giro hacia Katja para pedirle que intente ver qué es lo que pasa. Ella no responde, se ha quedado muda. Me giro hacia Oleg, que me dice:

- No es el botón de búsqueda, es la radiación.

En la noche del 26 de abril, a las 1:23 horas de la mañana, tuvo lugar en Chernóbil, Ucrania, el peor desastre producido por la mano del hombre. Con la explosión de un reactor nuclear, los habitantes de la zona se vieron sometidos a una radiación 90 veces mayor que la de la bomba de Hiroshima.

Era necesario evacuar inmediatamente la región, pero nadie dijo nada: a fin de cuentas, el gobierno no comete errores. Una semana más tarde, apareció en la pagina 32 del periódico local una pequeña nota de cinco líneas hablando de la muerte de los operarios, y nada más. En ese mismo tiempo, se celebró el Día del Trabajo en toda la ex Unión Soviética, y en Kiev, capital de Ucrania, la gente desfiló sin saber que la muerte invisible estaba en el aire.


Las noticias dicen que en Suecia a miles de kilómetros de donde se produjo el accidente, ya se ha detectado la nube radiactiva que se mueve en dirección a ese país.

Sólo treinta muertes aquel día. Y, sin embargo, según un informe de las Naciones Unidas realizado en 1995, el desastre afectó de manera directa a un total de nueve millones de personas en todo el mundo, tres o cuatro millones de niños. Las treinta muertes se transformaron, según el especialista John Gofmans, en 475.000 casos de cánceres fatales y un número parecido de canceres no fatales.

El silencio de los culpables, sin embargo, duró mucho más de lo que se esperaba: a fin de cuentas, nadie ve una nube radiactiva. Pero finalmente, cuando la nube se había extendido por toda Europa, 400.000 personas tuvieron que ser evacuadas. Un total de 2.000 ciudades y pueblos fueron borrados del mapa. Según el Ministerio de Salud de Bielorrusia, el índice de cáncer de tiroides en ese país aumentará considerablemente entre 2005 y 2010, como consecuencia de la radiactividad.

Comenta el profesor Dr. Vladimir Chernousenko:

- Además de estos nueve millones de personas directamente afectadas por la radiación, otros 65 millones se vieron afectadas, en otros países, de forma indirecta a través del consumo de alimentos contaminados. Es absolutamente imposible controlar completamente una reacción nuclear. A punto estuvo de ocurrir en Estados Unidos y en cualquier momento, sin ningún aviso, puede volver a suceder.

El vídeo, filmado por la KGB, termina con algunos agentes vestidos con ropas especiales. Katja, Oleg, Yuri y Lena están llorando. Nos levantamos y, a causa del silencio de los culpables, los inocentes también callan, porque no hay nada, absolutamente nada que decir.

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