lunes, agosto 08, 2005

Pidiendo Limosnas

Forma parte del entrenamiento de los monjes del budismo zen una práctica conocida como takuhatsu, la peregrinación para mendigar.



Además de ayudar a los monasterios que viven de donaciones y obligar al discípulo a ser humilde, esta práctica tiene aún otro sentido: purificar a la ciudad donde habita.

Esto es porque - según la filosofía zen - el donante, el mendicante y la propia limosna forman parte de una importante cadena de equilibrio.

Aquel que pide, lo hace así porque está necesitando; pero aquel que da, actúa así porque también lo necesita.

La limosna sirve como nexo entre dos necesidades y el ambiente de la ciudad mejora, ya que todos pudieron realizar acciones que necesitaban efectuarse.

3 comentarios:

Siddhartta dijo...

Nunca habia pensando en el acto de dar limosna de esa manera... es interesante.
La verdad es que yo soy de los que la gran mayoria de las veces no la doy... tengo la "mirada sucia" y creo que esa limosna no va a ir destinada para paliar las necesidades basicas... sino para los malos vicios... soy asi de desconfiado!!!

xianseng dijo...

Es normal pensar así. Yo en su día pensé igual.

Aunque cuando ves un mendigo con aspecto lamentable, desnutrido no piensas en que detrás hay una mafia.

En cambio el top manta, y las mujeres que se ponen en los semáforos a vender un periódico si como muchos otros más.

Luego hablas con Zolsaihan te dice algunas palabras, se te emblandece el corazón (lágrima fácil) y te sientes mal por no haberle dado algunas céntimos que si los tienes te viene bien para alguna golosina pero si no los tienes también puesto que no son realmente necesarios. jejejeje

BESITOS

BULLSEYE dijo...

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