viernes, septiembre 16, 2005

La Soledad

La única soledad real procede de abandonarnos a nosotros mismos, de no ser quien somos. Entonces recurrimos a otra persona para sentirnos llenos. Pero cuando actuamos así, por más personas que haya en nuestro mundo, nos seguiremos sintiendo solos y abandonados.



La soledad o sensación de alineación y de que no nos entienden es una de las principales quejas que oímos en las relaciones de pareja. Muchas mujeres se sienten solas aunque estén junto a su marido en una habitación. La gente se queja de que su pareja no le conoce de verdad. De que sólo es uno el que intenta comunicarse o de que no hay ninguna comunicación en la relación. La gente se pasa horas intentando averiguar qué es lo que su pareja está pensando en realidad o qué ha querido decir. Muchas personas afirman que su pareja sólo tolera un cierto grado de intimidad y no más. Que en un determinado momento se acerca y, al siguiente, se cierra. Este tiovivo hace que nos estemos preguntando constantemente cuándo nos hemos de bajar de él y cómo lo haremos.

No hay nada peor que estar con alguien que te importa y sentirte sola, decía Marsha después de haber estado con Doug tres años. "Le amo". "No quiero dejarle estoy con él que cuando estoy de vera sola". Es muy normal creer que cuando estamos cerca de otra persona, que cuando nos relacionamos con ella por completo, nuestra soledad desaparecerá. Pero desde el punto de vista del zen no podemos estar más equivocados. Aunque nuestra sensación de soledad parezca desvanecerse por un tiempo en los momentos que nos sentimos cerca de nuestra pareja, en realidad no es así, y volverá a surgir cuando las condiciones cambien. Cuanto más intentamos huir de ella, más nos atenaza.

Marsha sigue con su pareja porque cualquier cosa es mejor que estar sola. No puede soportar pensar que si le deja quizá nunca vuelva a encontrar a nadie. Pero la paradoja de esta triste situación es que Marsha, en ese momento, está sola a pesar de su relación. La presencia física de otro sólo encubre lo que está sucediendo. Al confundir la sensación de soledad con el estar solos muchos de nosotros cometemos un importante error.

Para muchos la parte más difícil de ser un estudiante zen es sentarse solo sobre el cojín. Aunque el zendo esté lleno de gente, a no ser que estén directamente en contacto con alguien, se sienten solos y vacíos. Han de luchar constantemente con el deseo de volver la cabeza, de mirar al que está sentado al lado o hablar con él. Pero antes de poder mantener una relación, han de aprender a estar plenamente con su propia sensación de vacío y soledad.

Los estudiantes zen en vez de huir de la soledad relacionándose con los demás, entablan amistad con ella mientras están sentados sobre el cojín y descubren qué en realidad. Empiezan a saborear la esencial soledad de la condición humana: las estaciones cambian, el tiempo pasa y los seres a los que amamos se van de nuestra vida. Todo eso se llama el dolor de la transitoriedad. Sin embargo, podemos cambiar esa sensación de soledad en el estar solos. Entre una y otra situación hay un abismo.

Para superar el dolor que comprota la transitoriedad hemos de aprender a distinguir la sensación de soledad del estar solos. Hasta que no seamos capaces de estar solos con nosotros mismo, hasta que no podamos reconocernos y acompañarnos, aunarnos con los cambios que la vida nos trae, siempre nos sentiremos solos, por más personas que haya a nuestro alrededor.

Con esto no te estoy sugiriendo que debas llevar una vida de asceta o de ermitaño, o rechazar la compañía humana, son todo lo contrario. Has de aprender as sentirte lleno y completo contigo mismo, sentirte a gusto tanto si estás solo como acompañado, ser independiente, saber quien eres, avanzar por tu propio pie sobre esta preciosa Tierra en vez de dejarte llevar por los demás.

6 comentarios:

Sopor eterno dijo...

Eso es exactamente lo que me pasa, no se que hacer con mi vida...ufff

Muacks

Zolsaihan dijo...

mira en tu interior y dime a quien ves...

Sopor eterno dijo...

Zol, me veo a mi misma....necesito levitar un poco, posicion de loto, uff,ufff. ya esta.

Nocheoscura dijo...

Ahora conozco un poco más el tema zen, me ha llamado la atención.

Mi amiga soledad... es a la única que recurro constantemente.

qts dijo...

Hola Zolsaihan: Acabo de poner en mi blog él magnífico poema que me regalaste sobre la soledad.
Un beso

illa dijo...

A mí me encanta esa soledad. Y la necesito. A veces, necesito espacio para mí. Estar sola y así, poder por fin escucharme.
Pero creo que muchas veces esa soledad a la que te refieres cuando estamos con alguien, es más que nada incomprensión.
Nos sentimos incomprendidos por la persona que está a nuestro lado. Incomunidados. Y eso nos hace desgraciados y caer en el error de creer estar solos.