martes, septiembre 13, 2005

Viejos Amigos

Muchos de nosotros aún tenemos contacto con viejos amigos, otros por el contrario, continuaron su camino quedando así en nuestro baúl de los recuerdos, todos esos momentos tan especiales. Un recuerdo de él, fue una bonita historia que un día me contó.
Cuenta la historia que cuando Gautama Buda murió, llegó a las puertas del paraíso. Esas puertas raras veces se abren, sólo una vez cada muchos siglos; los visitantes no llegan todos los días y cuando alguien llega a sus puertas, todo el paraíso lo celebra. Una conciencia más ha conseguido florecer y la existencia es mucho más rica de lo que era antes.
Las puertas estaban abiertas, y el resto de los iluminados que habían entrado antes en el paraíso..., porque en el budismo no hay Dios, pero los iluminados son divinos: por tanto, hay tantos dioses como seres iluminados. Todos se habían reunido en las puertas con música, canciones y danzas. Querían dar la bienvenida a Gautama Buda pero, para su sorpresa, él estaba de pie dando la espalda a las puertas. Su rostro todavía miraba a la distante orilla que había dejado atrás.

Ellos dijeron:
-Qué extraño. ¿A quién espera?
Y se dice que el Buda respondió:
-Mi corazón no es tan pequeño. Estoy esperando a aquellos a los que me he dejado atrás y siguen luchando en el camino. Son mis compañeros de viaje. Podéis mantener las puertas cerradas; tendréis que esperar un poco para celebrar mi entrada en el paraíso porque he decidido ser el último en atravesarlas. Cuando todos se hayan iluminado y hayan entrado por la puerta, cuando no quede nadie fuera, entonces será mi momento de entrar.
Zolsaihan: Espero poder volver a coincidir algún día. Así podré decirte gracias por todo lo que me has enseñado (mi camino)

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