sábado, diciembre 17, 2005

Un Capuccino Muy Especial

Ser el cocinero significa aprender a apreciar las necesidades de los demás y estar dispuesto a satisfacerlas por completo cuando lo necesitan.

En vez de obsesionarnos compulsivamente en nuestra propia hambre, vemos las necesidades de los demás de manera espontánea. Y al satisfacerlas, ocurre algo muy extraño: nuestra porpia hambre desaparece del todo. Al alimentan a los demás, nos alimentamos a nosotros mismo. Podemos saborear la vida (y a los demás) tal como son. Nuestras relaciones dan un giro de 180 grados. Dejamos de obsesionarnos por lo que nuestra pareja nos está dando o dejando de dar y nos entramos en lo que podemos ofrecerle. Y esta actitud es totalmente distinta de nuestra forma usual de saciar el hambre: de nuestro deseo habitual de ser alimentados. A medida que nos vamos fijando en las necesidades de los demás y las vamos satisfaciendo, no sólo saciamos nuestra propia hambre, sino que además empezamos a sentirnos llenos. Disfrutamos del poder dar satisfacción a las personas que nos importan. Y a medida que este proceso continúa, aprendemos una lección más profunda aún: que en nuestro interior hay una ilimitada fuente de la que brota todo tipo de alimentos. Ya no volvemos a sentirnos vacíos o hambrientos nunca más.

Sin embargo, muchas parejas han de aprender todavía esta lección en su vida, ya que se dedican a entablar una sutil batalla, una lucha de poder sobre quién obtiene que, quién consigue más cosas, quién se hace con el mando, quién logra salirse con la suya.
Para cambiar de actitud, deja de calcular lo que estás dando o recibiendo, de intentar sailr siempre ganando. Deja de seguir pensando en lo que tu pareja te debe, toma sólo lo que te está dando y agradéceselo. No intentes conseguir ni una pizca más. No juzgues además si merece recibir los regalos que tu tienes para darle. Esta táctica sólo hará que te vuelvas más amargo, resentido, tacaño y anudado aún. No es modo de vivir siempre enamorado.

Zolsaihan: Esta mañana algo perezosa, me levanté tarde. Decidí tomar un capuccino mientras disfrutaba de leve movimiento de las ramas de mi Sagerettia theezans. Y descubrí que el amor esta mañana, me estaba acompañando... http://www.latteart.nl

3 comentarios:

Sopor eterno dijo...

Que razon tienes...,yo en mi casa soy la cocinera oficial,osea Ferran Adria, y me quito la comida de la boca para darsela a los demas siempre..ya me entiendes.

Nelkita dijo...

mmmm...que texto más especial...lo he saboreado como a un delicioso capuccino en un día de invierno...me encanta la manera que tienes de escribir y de expresarte, que te acoge y te envuelve y te hace sentir toda la delicadeza que habita en tu alma.
Tienes toda la razón, una sensación de bienestar y de amor nace en tu corazón cuando ayudas a otra persona, aunque sea un pequeño detalle en lo cotidiano... como hacer un zumito de naranja a
tu pareja cuando está resfriad@,cuidarla,darle mimitos, los masajitos cuando sale de trabajar cansad@,o preparar con toda tu ilusión una cenita o un postre y disfrutar de compartir ese momento como tantos otros...Son cosas realmente importantes y en las que se manifiesta todo nuestro cariño y no solo con nuestra pareja sino también por los que nos rodean teniendo detalles con nuestros amigos,haciéndoles ver cuanto apreciamos su amistad y que puede contar con nosotros;con nuestros familiares y compañeros y con esas personas especiales que se cruzan en nuestras vidas aunque solo sea por un instante pero que nos brindan recuerdos maravillosos.

Sopor eterno dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Nelkita...a veces nos olvidamos de los pequeños detalles,que unidos todos forman una montaña grandisima.