lunes, abril 25, 2005

Dios Entre Nosotros

Las apariencias engañan.

Un día a la semana suelo visitar a mis abuelos. Como de costumbre además de la compañía suelo hacerles algún recado. El jueves pasado fui al supermercado a por unas cosas, en mi trayecto de vuelta me tope con una vagabunda. Ella me dijo : ¿Me da un euro?
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Sinceramente al principio no caí, (le dije que lo sentía pero no tenía suelto, había pagado la compra con un billete de 10 euros y fueron 5). Ya en casa de mis abuelos al sacar el billete me di cuenta que tenia una moneda de un euro.
Al rato pensé:


- Y si hubiera sido DIOS aquella persona.

- Bueno yo no sabía que tenía el euro.

Luego pensé, como me hubiera sentido si sabiendo que tenía el euro le hubiera dicho, no tengo. Como me hubiera sentido si a
l dia siguiente o a las pocas horas o minutos me hubieran dicho, el era DIOS...

Zolsaihan: Siento no escribir post diarios pero sigo sin Internet (esperando a que me traigan el kit ADSL) mientras tanto nuestra reportera mas dicharachera Nelkita sigue escribiéndonos todos los Domingos :P ^_^) Besitos para todos.

domingo, abril 24, 2005

El Domingo de Nelkita

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El Perdón.


La trasgresión más grande es el perdón:
viola todas las leyes, y es contrario
al mismo sentimiento, a la lógica
del mundo y del destino,
a la razón más natural del hombre.
Invierte los valores,confunde las conciencias,
como un gran mar alborotado
sacude toda costa, y difumina límites.
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domingo, abril 17, 2005

El Domingo de Nelkita

El mendigo.
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Cuentan que a un pueblo lejano, un día llegó un hombre ya bien anciano. Dicen que era sabio.Unos jóvenes decidieron probarlo. Fueron hasta él y le preguntaron: "Si eres un sabio, entonces dinos quien es la mejor persona de este pueblo".
Al día siguiente, se posicionó en una calle donde se dice que todos los ciudadanos pasaban continuamente. Colocó un cartel que decía "NECESITO ALGO DE USTED. POR FAVOR, DONEME ALGUNA COSA".
La gran mayoría le dio dinero. Pero, cada vez que le daban dinero, él lo arrojaba a otro mendigo que se encontraba a su lado. La gente se sorprendió con su actitud.
Al día siguiente, de nuevo estaba él con el mismo cartel. Esta vez, muy pocos le dieron dinero - que fue debidamente arrojado al otro mendigo - pero le trajeron comida, de la mejor y de la peor.
Nuevamente, el sabio dio toda la comida recibida a otros mendigos cercanos y, al llegar la hora del almuerzo, comió de su propia comida.
Nadie entendió que quería realmente el sabio.Llegó el tercer día, estaba él con el mismo cartel pero esta vez le dieron menos dinero que el día anterior y muy pocos le dieron comida y la que recibió él la distribuyó con los otros mendigos del lugar, pero, un hombre apareció se acercó al sabio, le preguntó cómo estaba, le sonrió, conversó un rato con él y después se retiró.Cuando el hombre se fue, el sabio se movió y abandonó el lugar.Dos días después, los jóvenes preguntaron sobre lo que había sucedido."Mis jóvenes, la realidad es que tanto el dinero como la comida que me dieron no tenían nada de especial. Simplemente cumplían con su deber, por tener algo, dando a los que no tienen. Sin embargo, la persona que se acercó, me sonrió y conversó conmigo es la mejor de todas, porque me dio la riqueza de la vida y la comida del alma.
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"Siempre que busquen a alguien bueno, verifiquen que, junto con cualquier cosa material, esa persona dé algo de si misma."

domingo, abril 10, 2005

El Domingo de Nelkita.

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Hoy quiero compartir una breve reflexión de Paulo Coelho:

"Existen momentos en los que nos gustaría mucho ayudar a quienes amamos, pero no podemos hacer nada: o las circunstancias no permiten que nos aproximemos, o la persona permanece cerrada ante cualquier gesto de solidaridad y apoyo.Entonces sólo nos resta el amor. En los momentos en que todo es inútil, aún podemos amar
sin esperar recompensas, cambios ni agradecimientos.Si conseguimos actuar de esta manera, la energía del amor empieza a transformar el universo que nos rodea. Cuando esta energía aparece, siempre consigue realizar su trabajo".
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domingo, abril 03, 2005

El Domingo de Nelkita

La Taza de Té Vacía.


Esta parábola budista nos enseña a afrontar la muerte con ecuanimidad.


“Un monje tenía siempre una taza de té al lado de su cama. Por la noche antes de acostarse, la ponía boca abajo y, por la mañana, le daba la vuelta. Cuando un novicio le preguntó perplejo acerca de esa costumbre, el monje explicó que cada noche vaciaba simbólicamente la taza de la vida, como signo de aceptación de su propia mortalidad.
El ritual le recordaba que aquel día había hecho cuanto debía y que, por tanto, estaba preparado en el caso de que le sorprendiera la muerte. Y cada mañana ponía la taza boca arriba para aceptar el obsequio de un nuevo día. El monje vivía la vida día a día, reconociendo cada amanecer que constituía un regalo maravilloso, pero también estaba preparado para abandonar este mundo al final de cada jornada.”

El primer paso para afrontar la muerte, la pérdida y el duelo es apreciar la vida.
Vivir en el momento presente es la mejor manera de hacerlo.
Necesitamos ser conscientes de la transitoriedad para mantenernos en esta vía.
Sabemos que esto es cierto, pero nos engañamos pensando que “larga duración “es sinónimo de “permanencia”y, de algún modo el final siempre nos toma por sorpresa.
Nunca pensamos que la muerte pueda ocurrirnos a nosotros.
Si hemos estado conduciendo durante toda nuestra vida sin tener un solo accidente, lo más probable es que nos creamos invencibles en lugar de sencillamente afortunados.
Pero cuantos más días buenos tengamos en este planeta más agradecidos debemos sentirnos por tan impredecible don (sin esperar que dure para siempre).

Son muchas las personas que ponen el presente al servicio del pasado o del futuro.
Están siempre ocupadas, rumiando sobre la semana anterior o manipulando el mañana, y nunca están en el ahora.
El futuro es incierto; no se puede contar con él. Lo que sí tiene es el presente. Así que debemos apreciar el estar vivo aquí y ahora.
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