domingo, junio 25, 2006

El Domingo de Nelkita

Pequeños tesoros ...
Cuatro monjes se retiraron a un monasterio en la cima de una alejada montaña para llevar a cabo un entrenamiento espiritual intensivo. Se establecieron en sus celdas y pidieron que nadie les molestase a lo largo de los siete días de retiro. Se autoimpusieron el voto de silencio durante esas jornadas. Bajo ningún concepto despegarían los labios. Un novicio les serviría esos días como asistente.
Llegó la primera noche y los cuatro monjes acudieron al santuario a meditar. El silencio era impresionante. Ardían vacilantes las lamparillas de manteca de Yak. Olía a incienso. Los monjes se sentaron en meditación. Transcurrieron dos hroas y de repente pareció que una de las lamparillas iba a apagarse. Uno de los monjes, dirigiéndose al asistente, dijo:
- Estate atento, muchachito, no vayas a dejar que la lamparilla se apague.
Entonces uno de los otros tres monjes le llamó la atención:
- No olvides que no hay que hablar durante siete días y menos en la sala de meditación.
Indignado, otro de los monjes dijo:
- ¡Parece mentira! ¿No recordáis que habéis hecho voto de silencio?
Entonces el cuarto monje miró recriminatoriamente a sus compañeros y exclamó:
- ¡Qué lástima! Soy el único que observa el voto de silencio.
Cita: No hay peor embuste que el Autoengaño.

1 comentario:

pienso que... dijo...

la mente a veces (muchas veces) nos juega malas pasadas .