jueves, junio 01, 2006

El Recuerdo de Anoxia

En la orfandad de los pantanos se oye de nuevo la poesía de los espectros...

Cuenta el viento que las damas de rostros pálidos continúan sonriendo a la eternidad y sueñan con la esperanza de encontrar un atisbo de luz en sus noches sin fin.
Venecia se hundía para siempre bajo las aguas del recuerdo, y los espectros que acompañaron a Anoxia en cada noche de condena despidieron su imagen cuando decidió marchar de la urbe flotante persiguiendo una esperanza. Sin embargo, un pequeño espectro, llamado Yoel, nunca la dejo marchar sola...
El espectro vampiro viajó en busca del camino hacia la paz eterna y, atravesando países gobernados por la inquisición cristiana, conoció a Gimei, la bruja de los bosques. En un pacto entre poderes oscuros, la hechicera le mostró el camino que debía seguir hasta la salvación de su alma y, lejos de gatos negros y de hogueras ardientes, los paisajes oníricos de Rumania esperaban su llegada.
En el interior de un castillo fantasmagórico, Abel, un vampiro de rostro angelical, le mostró una antigua reliquia: un amuleto que una vez perteneció a una princesa rumana, cuyos sueños se vieron truncados al morir bajo la estaca de los aldeanos.
Después de relatar a Anoxia la leyenda gestada en torno a dicho legado, el vampiro de porte majestuoso le concedió el Necross, medallón cuya luz era la misma llave de la muerte. Desde entonces, aquel misterioso amuleto guió a Anoxia por el camino de la esperanza, y el olor a muerte se hizo cada vez más intenso...
Al final de otoño, Anoxia seguirá un sendero de violetas a través de un paraíso helado y dejará que la hiedra de su sepultura trepe por muros imposibles, deseando cubrir el añorado castillo del país de los vampiros.
Encontré a una dama en los campos
muy hermosa... como doncella de un cuento,
su cabello era largo, sus pies ligeros
y sus ojos salvajes.
Tejí una corona para su cabeza
y también brazaletes, y un fragante ceñidor,
me miró como si amara,
y dejó escapar una dulce queja.
Cita: La priemra gran virtud del que busca el camino espiritual: coraje.

2 comentarios:

pienso que.. dijo...

me gustan sus ojos, y después de leer el texto, uno siente un escalofrío al no saber quien se esconde detrás de la máscara.


jejejeje.

Raquel S. C. Font dijo...

=)