domingo, julio 16, 2006

El Domingo de Nelkita

Una vez me contaron..., que los tibetanos siempre han creído en la calidad de la energía que uno genera con su propia mente o ánimo.
La historia cuenta como un Rey había entrado en un insuperable estado de abatimiento. Tan deprimido estaba que no quería oír hablar sobre cuestiones de estado. Todo el día acurrucado en su trono, tan desanimado que los pájaros habían dejado de trinar cerca de él y las flores se marchitaban al instante. Entonces el primer ministro hizo saber que le que mejorara al monarca obtendría una fabulosa recompensa. Ello llegó a oídos de un yogui-ermitaño que vivía en el bosque.
Preparó un frasquito con una sustancia y partió hacia la corte. Pero la noche anterior, en una fonda, cuando le preguntaron al yogui hacia dónde iba, expicó que llevaba un ungüento mágico para sanar al rey. Tal explicación la oyó un pícaro que, naturalmente, codiciaba la recompensa real. Cuando, de madrugada, el yogui dormía apaciblemente, el pícaro se hizo con el frasquito, vació el contenido en otro frasquito y rellenó el vacío con agua. Luego partió corriendo hacia el palacio. Una vez allí, fue conducido hasta el rey. El pícaro le dijo al monarca:
- Aquí está el remedio que os sanará para siempre.
El monarca lo ignoró. Pasaron las horas y no sólo no mejoró, sino que empezó a sentirse más y más abatido. Entonces llegó el yogui. Le llevaron hasta el monarca. También estaba presente el pícaro. El yogui le dio a beber al rey de su frasquito. Poco a poco el rey comenzó a recuperarse y a sentirse muy animado. Ordenó:
- Dad la recompensa prometida a este buen ermitaño.
Entonces el pícaro saltó:
- ¡Pero si yo robé su medicina!
El monarca dijo, dirigiéndose a pícaro:
- Y a ése necio recluirle en la mazmorra.
- Señor -intervino el yogui-, mi recompensa dádsela, por favor, a los más pobres.

Cuando la guardia estaba por llevarse al pícaro, éste le pidió al yogui que se aproximara y le dijo al oído:
- Sacia mi curiosidad. Por favor, ¿qué medicamento había en el frasquito?
- Agua, amigo, simplemente agua - le dijo el yogui al oído.
Cita: Los buenos sentimientos se transmiten y son balsámicos. No dejes de esparcirlos sobre los demás.

1 comentario:

noemi dijo...

El efecto de las buenas vibras..