sábado, octubre 07, 2006

La Historia de la Piel Dibujada

El Tiempo controla mi cuerpo pero no mis recuerdos, siento como navegáis por mi corazón...
En una época muy lejana, cuando la Luna no había aprendido aún a volar y vagaba por los bosques jugando con sus rayos de luz como si fueran linternas, la oscuridad reinaba por todos los rincones y las muchachas adolescentes soñaban con convertirse en guardianas de la Gran Montaña.
Desde la cima de la Montaña del Mundo, la eterna Madre alejaba las espesas nieblas soplando, para así contemplar desde lo alto, envueltas en la negrura sugerente y tentadora, la belleza de sus hijas. Era un mundo fantasmal, atrayente y misterioso, con la sedosidad femenina acariciándolo.
Las jóvenes se preparaban y educaban hasta el día de marcar su piel con los símbolos rituales que las transformarían en guerreras de la Gran Madre; esperaban impacientes las largas horas de tortura en la choza de la vieja de los dibujos, en éxtasis acogían gozosas aquellas líneas que las convertían en únicas, y sentían la quemazón de su piel con un abrazo febril y deseado. Luego, recibían la fría espada que empuñarían a partir de entonces, con su filo plateado y elástico, que sería su espejo seductor y su miembro profanador; la prolongación fría, justiciera y terrible de su brazo, una bella y escalofriante espada con una empuñadura capaz de ser su joya más preciada y su amante más fiel.
Cuando la Luna creció, dejó de divertirse revoloteando entre los árboles del bosque y aprendió a volar alto. Subida en los cielos, se sintió grandiosa, miró por encima del hombro aquellos bosques y, henchida de vanidad, se alejó cada vez más de la Gran Montaña, perdiéndose incluso largo tiempo tras el horizonte. Un día el Sol aprovecho su ausencia y se paseó despreocupado por el cielo, inundando de luz cara rincón por donde pasaba. Con ella desapareció la negra y misteriosa noche, y el hombre, torpe en movimientos e intuición, que hasta entonces había vivido temeroso de la oscuridad enigmática agazapado entre los matorrales, pudo moverse osado hasta llegar a los pies de la Gran Montaña. Pronto sus ambiciones crecieron y, envalentonado, comenzó a soñar con tomar la cumbre.
Las jóvenes de la piel dibujada se enfrentaron a los hombres con sus espadas cimbreantes. Tiñeron de sangre sus filos, y las cabezas rodaron por las laderas. Pero el Sol salía todas las mañana embravecido ante la despreocupación de la Luna coqueta que marchaba lejos, para ver su rostro reflejado en el inmenso mar, y olvidando el mundo de las tinieblas, el reino femenino delicado y sutil de las muchachas tatuadas de la noche.El Sol traía todos los días la visión plana y machacona de la razón, hacía desaparecer las inciertas sombras y teñía la tierra de monótona realidad lineal. Los hombres tomaban estas armas y se medraban. Poco a poco, las jóvenes de la piel dibujada y de los sueños negros fueron cayendo o desapareciendo desanimadas, inundadas por la luz aplastante del Sol y exhaustas por las embestidas de los hombres iluminados. Se fueron escondiendo, refugiando en los pensamientos incapaces de hacer brillar su mundo oscuro.
La Diosa Madre maldijo la osadía del Sol y el descuido de la Luna, lloró la caída de sus hijas y las lluvias envolvieron el Planeta. Abrió la montaña, y envuelta en furia, se adentro en el corazón de la Tierra. Desde entonces, de vez en cuando un volcán abre su boca y deja sentir su cólera inmortal.Pero las muchachas oscuras siguen moviéndose entre las sombras, han quedado entre nosotros ocultas en los pensamientos, y aún, en las noches confusas, conviertes la irrealidad en algo vibrante con sus dibujo rituales sobre su piel sedosa y con su fría espada sensual.
Cita: De cada lado que mires te parecerá diferente, aunque sea la misma montaña. Así sucede con todo cuanto fue creado: muchas caras del mismo Dios.
Zolsaihan: Más serena, más sensible,
y cada vez más cerca de estar iluminada...
Espero coincidir con vosotros por el camino..
BeSos INTempOraLeS

4 comentarios:

Arlett dijo...

Me recuerda (si es que no lo es) a las leyendas mitológicas que contaban antes de que aparecieran los filósofos para explicar el porqué del comportamiento de la naturaleza.
Me ha gustado mucho, me inspira a hacer un dibujo. =)

JJ Morales dijo...

tu, como las muchachas tatuadas mas cerca de la iluminacion permaneces escondida en mi pensamiento y aparecescon los ventarrones y las lluvias.

Gio dijo...

enhorabuena y gracias por tus blogs, este y el de haiku (que no se pueden dejar comentarios) los encuentro muy buenos y con grandes mensajes...

sigue con ellos.

saludos sureños,
Gio

Zolsaihan dijo...

me encanta leer vuestros e-mail y vuestros comentarios... me aportan mucha energía