martes, enero 30, 2007

Enseñanzas

Donde quiera que estén las huellas del Maestro, allí los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par.

Más vale renunciar antes que sostener
en la mano un vaso lleno
sin derramarlo.
La espada que usamos y afilamos
continuamente
no conservará mucho tiempo su hoja.
Una sala llena de oro y jade
nadie la puede guardar.
Quien se enorgullece de sus riquezas
atrae su propia desgracia.
Retirarse de la obra acabada,
del renombre conseguido,
esa es la ley del cielo.
Cita: Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sabias enseñanzas...Preciosa la cita...
El ilustrador emocional