lunes, enero 29, 2007


Solo en un país extraño, con una foto de sus dos hijos y su esposa como única posesión, cada segundo de esta vida le recuerda el dolor del sacrificio de alejarse de su familia, trabajar duro para enviar dinero y la mendicidad en la que vive. Todo ello contrarestado por las ganas de vivir y un fuerte sentimiento de amor por los suyos.
Zolsaihan: Con unos ojos cargados de lágrimas, y yo, con un nudo en el corazón, permitió fotografiarlo.