viernes, febrero 23, 2007

El Oráculo dijo...

Aumenta todo lo bueno y verdadero. Incrementa todo lo que nutre y es enriquecedor, dentro de ti y para los demás.
En un momento de oportunidades doradas, lo que no sea compartir abundantemente peca en exceso por defecto. Se ha dicho, de muchísimas formas aquí, y hay que volver a decirlo aquí y ahora, que dar es mucho más dulce que recibir.
Hoy e día parece ser mucho más excepcional oír hablar de hechos de generosidad sincera y abierta que hayan sido realizados sin la expectativa de lograr recompensa o reconocimiento. Esos actos de bondad exquisitos fortuitos no son algo que leamos a menudo en los periódicos. Rara vez son mencionados en la televisión. Por el contrario, es mucho más a probable que oigamos hablar de los que han amasado fortunas y utilizado esa riqueza para expandir su poder adquisitivo.
Sin embargo, cuando nos enteramos de algún acto inexplicable de generosidad y cariño, nos paramos a pensar, nos sentimos conmovidos, y, de alguna manera, parece que nuestras vidas se benefician con ello. No tiene sentido que algo bueno que sucede al otro lado del mundo nos enternezca, pero lo hace. Parece ser una ley cósmica que la bondad ejercida libremente tiene el potencial de expandirse de manera exponencial. Parece contribuir muchísimo a curarnos a nosotros mismos y a nuestro planeta.
La generosidad es algo sencillo, y sus verdaderos beneficios se sienten dentro. Se revelan cuando el espíritu no tiene límites, en vez de estar constreñido por la avaricia o la estrechez de miras.
Entonces, dar se convierte en recibir, en expandir y enriquecer nuestros corazones. Es trágico estar encogido y contraído; es mágico la riqueza interna y esparcirla sin reservas. Mucho más nos está disponible cuando actuamos con una actitud de «más» en vez de «menos».


Date un paseo por la naturaleza durante la plenitud del a primavera, preferiblemente en un lugar rebosante de flores. Considera cómo toda esa riqueza, esa belleza y ese esplendor se pone a disposición de todos para que los disfrutemos, lo merezcamos o no. La naturaleza no se refrena: nunca es tacaña. Sus periodos de aumento son épocas que benefician a toda la vida, no sólo a unos pocos. Es la benefactora suprema. Hace crecer flores a nuestros pies, trae la lluvia para saciar nuestra sed y el canto de los pájaros para deleitar nuestros oídos, y pinta el cielo de tantas estrellas que somos incapaces de contarlas. Los humanos cosechamos los beneficios de esa abundancia cuando actuamos con voluntad de compartir.
La época de El Aumento es un periodo para la observar la Naturaleza y que ésta nos guíe; para aprender de esa fuente abundante y generosa. Siguiendo sus pasos, llegarás a comprender la compasión, a experimentar la serenidad y a descubrir tu propia capacidad ilimitada de llegar a ser lo que pueden ser, y a su vez, ayudar a otros a desarrollarse hasta alcanzar la más completa realización de su potencial.
Cita: Así lo dijo esta mañana el oráculo.
Estaré en el campo :Zolsaihan
Observando a Buda :Fotografía

1 comentario:

pienso que... dijo...

... parece como si hacer un acto de compasión fuese algo privilegiado algo "inalcanzado" para el ser humano.

Como si hubiera que hacer un "sobre esfuerzo" para realizarlo...

Es una pena, al igual que la sociedad...que da pena.


Las fotos Muy buenas, hubo un momento que me quedé mirándolas fijamente y me perdí.. jajaja o me olvide del espacio-tiempo, o mejor dicho, las sentí…


Besitos a Nelkita:P... :P:P Chincha..