domingo, junio 17, 2007

Pido Perdón

El perdón es una carretera de doble sentido: Siempre que perdonamos a alguien también nos estamos perdonando a nosotros mismos.
Si somos tolerantes con los otros, nos resulta más fácil aceptar nuestros propios errores. Adoptando este punto de partida, sin culpa ni amargura, conseguimos mejorar nuestra actitud ante la vida.
Pedro preguntó a Cristo: «Maestro», ¿Debo perdonar siete veces al prójimo? Y Cristo repuso: «No sólo siete, sino setenta veces siete». Como no soy santo, muchas veces tengo dificultades para perdonar: es difícil aceptar determinadas injusticias. Pero logro recurrir a mi fuerza de voluntad y controlarme y, pasando el tiempo, siempre acabo por comprobar que salí ganando al actuar así
.

Cierto joven que quería seguir el camino espiritual fue al encuentro del abad del monasterio.
-Intento actuar de la mejor manera posible, pero encuentro difícil perdonar a mis enemigos.
-Durante todo un año a partir de hoy paga una moneda a todos los que te ataquen – dijo el abad.
-¿Tendré también que perdonarlos?
-No. Simplemente, gratifica a quien te ofenda.
Durante los doce meses siguientes, el muchacho pagaba una moneda siempre que era agredido. Pasado el año, regresó hasta el maestro para conocer el siguiente paso.
-Ve a la ciudad a comprarme comida. Inmediatamente después de la partida del muchacho, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía llegó antes al mercado. Cuando el joven se le acercó, comenzó a insultarlo.
-¡No te canses! ¿No vas a sacarme nada! – dijo el muchacho entre carcajadas-. Durante todo un año he tenido que pagar a los que me agredían, ¡pero justo a partid de hoy pueden agredirme gratis, sin ningún gasto por mi parte! Al escuchar esto, el abad se quitó el disfraz.
-Ya estás preparado para seguir el camino espiritual: Sabes reírte de los problemas.
Zolsaihan: Os pido perdón por estar tanto tiempo sin escribiros.

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