martes, febrero 03, 2009

Pensamientos de un día lluvioso

Los árboles se veían tan majestuosos, tan extrañamente impenetrables a las calles asfaltadas y al tráfico.

Sus raíces se hundía muy abajo, en lo profundo de la tierra, y sus copas se alargaban a los cielos. Nosotros tenemos nuestras raíces en la tierra, y tiene que ser así, pero nos adherimos a la tierra; sólo unos pocos se elevan a los cielos. Son las únicas personas creativas y felices, las demás se destruyen y se dañan unas a otras sobre esta tierra tan hermosa, con injurias y también con habladurías.Uno ha de ser abierto y solo vivir el pasado si tiene que ser vivido, pero no se puede luchar contra él. Ha de observarse sin aferrarse a él demasiado. La experiencia de todos los años, el dolor y la felicidad, los desastres lamentables y los destellos
Proyectaos un futuro muy distante, lejos del presente, pero la atenci´no encesaria para comprender, está siempre en el presente. En la atención siempre existe un sentido de inminencia. Tener claridad con respecto a las propias intenciones implica una tarea muy ardua; la atención es como una llama, instándolo a uno incesantemente a comprender. Tener claridad en el presente es todo lo que se necesita, pero no es tan fácil como suena. Uno tiene que desbrozar el campo para la nueva semilla, y una vez que está se planta, su propia fuerza y vitalidad crean el fruto y la semilla siguiente.
La belleza externa jamás puede ser permanente, se estropea siempre si no existe el deleite y la dicha internos. Nosotros cultivamos lo externo, y prestamos muy poca atención a lo que ocurre debajo de la piel; pero lo interno se impone siempre a lo externo. Es el gusano dentro de la manzana el que destruye la frescura de la manzana.
Pensemos en lo importante que es ser inocente, tener una mente inocente. Las experiencias son inevitables, tal vez necesarias, y la vida es una serie de experiencias; pero la mente no necesita cargarse con sus propias experiencias acumulativas, puede lavarse de cada experiencia y mantenerse inocente, sin carga alguna. Esto es importante, de lo contrario la mente nunca puede ser fresca, alerta y flexible. El problema no es “como” mantener flexible la mente; el “como” es la búsqueda de un método, y el método, jamás puede traer inocencia a la mente; puede volverla metódica, pero nunca inocente, creativa.
El pensamiento tiene una raíz o raíces, el pensamiento mismo es la raíz. La reacción debe existir, o de lo contrario hay muerte; pero el problema consiste en ver que esta reacción no extienda su raíz dentro del presente o del futuro. El pensamiento está obligado a surgir, pero es esencial advertirlo y terminar con él inmediatamente. Pensar sobre el pensamiento, examinarlo, jugar en torno a él, es extenderlo, arraigarlo. Es realmente importante comprender esto. Ver cómo la mente piensa acerca del pensamiento, es reaccionar al hecho, y a la reacción es la tristeza, etc.
Comenzar a sentirse triste, pensar en el regreso futuro, contar los días, etc, es dar raíces al pensamiento acerca del hecho. Así la mente echa raíces, y después al arrancarlas se vuelve otro problema más, otra idea. Pensar en el futuro es echar raíces en el suelo de la incertidumbre.
Zolsaihan: Dibujo, pienso en si esto es un sueño y cuando “duerma” volveré a la realidad, respiro, escribo en este día lluvioso de invierno.

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